Por Fredy León

Dudo que en estos tiempos de pandemia haya alguna persona que por simple diversión salga a protestar, participar en una huelga o bloquear una carretera. O esa persona está aburrida de su vida o tiene la vida solucionada y demasiado tiempo libre como para no hacer nada.


Quienes hemos participado en algunas acciones de protesta sabemos que, en mayor o menor medida, cuando participamos en un acto de protesta estamos poniendo en riesgo nuestra libertad o, en el peor de los casos, nuestra propia vida. Cuando se origina una protesta, la respuesta de los gobiernos nunca ha sido el diálogo, lo primero que hace el gobierno es enviar a la policía para reprimir. Y cuando la policía reprime, no lo hacen con mano de seda. Lástima que los muertos no hablen.


¿Por qué los trabajadores protestan bloqueando las calles y las pistas? Porque cuando los trabajadores no hablan, nadie los toman en cuenta; cuando los trabajadores hablan, nadie los escuchan y cuando los trabajadores protestan sin salir a las calles, a nadie les interesa. A los trabajadores no les queda otro camino, no tienen otra alternativa que salir a las calles y hacer que el gobierno sienta y vea las protestas para que pueda atender sus demandas.


En un país donde hasta el diálogo se rige por la ley del embudo, los trabajadores no tienen alternativas: o luchan o se conforman con las migajas que reciben. Para los trabajadores, a diferencia de la Confiep, las puertas de Palacio siempre han estado cerradas.


Así como la Confiep y los principales empresarios tienen línea directa con Palacio y se reúnen con el presidente cuando ellos lo deseen, ¿por qué el presidente no puede convocar y reunirse directamente con los trabajadores y campesinos?


Yo creo que Sagasti, cuando esgrime esa amenaza contra los huelguistas que han bloqueado las pistas, lo único que hace es mostrar que él tiene una visión reducida de los problemas del país y se equivoca si quiere hacer más de lo mismo y piensa que puede quedar bien con su conciencia actuando como un presidente dedicado a enviar las condolencias a los familiares de las víctimas.


Parece que Sagasti se ha olvidado muy rápido que su gobierno es producto de las protestas de cientos de miles de jóvenes. Sagasti ha llegado a Palacio cabalgando bajo la muerte de Bryan e Inti.


Los trabajadores no quieren condolencias de Palacio, quieren un presidente que dialogue con ellos y les proponga soluciones a sus demandas. El Perú no es un país únicamente para los empresarios, es un país para todos los peruanos.

Publicado el por Wirataka | Deja un comentario