Dina se atrinchera

Por Fredy León

Habló Dina vestida con un blanco fantasmagórico y en el país la noche se hizo más tenebrosa y el dolor de las víctimas se multiplicó. Las palabras incendiarias pronunciadas por Dina son el anuncio de la tormenta que se avecina.

Dina no dijo nada nuevo que anteriores dictadorzuelos de viejo cuño -tipo Fujimori, Morales Bermúdez u Odría- no hayan dicho en situaciones similares: nada se puede cambiar en el país mientras el poder de la burguesía limeña no lo acepte.

Las palabras de Dina carecen de sinceridad, su pedido de perdón muestra un humanismo agonizante, sin sentimiento, y su menosprecio por el pueblo movilizado es la misma actitud despótica y racista que mostraban los viejos gamonales por los indios y peones de sus haciendas.

La lectura que hace Dina sobre la dramática situación que vive el país es la misma que tiene la derecha bruta, achorada e ignorante. Los perdedores han tomado todo el poder, pero sus ideas no son aceptadas por el pueblo.

Para Dina los que protestan contra su gobierno son ignorantes, una recua de salvajes que se dejan engañar y manipular por una minoría de terrucos, narcotraficantes, vándalos, extremistas y agentes de Evo; es decir estamos ante un pueblo que no piensa, no razona, no entiende nada de lo que sucede en el país y se dejan arrastrar al matadero como mansos borregos.

El discurso de Dina, además de ser simplón, es miserable, ruin y lleno de mentiras. Dina en vez de aportar una reflexión serena y madura, sobre el grave momento que vive la patria, prefirió deslizarse por las cloacas del terruqueo vulgar y echar mas bosta a la hoguera. Dina en vez de actuar como una estadista, se comporta como una agitadora al servicio del fujimontesinismo y con excesivas ambiciones de poder.

¿Qué sentido tiene revivir a un cadáver putrefacto como Sendero? ¿Qué busca Dina al repetir oficialmente esa falacia inventada por Willac sobre una supuesta ingerencia de Evo? ¿En que mente canalla se puede ocurrir afirmar que los asesinatos de los manifestantes fueron producto de los propios manifestantes?

Dina ha hecho afirmaciones temerarias pero no ha tenido la molestia de presentar una sola prueba. Y ya sabemos que la palabra de Dina vale tanto como la palabra de Keiko.

El fujimontesinismo no se cansa de repetir que ellos vencieron al terrorismo y, efectivamente, cuando Abimael murió la indiferencia absoluta reinó en el país, pero repentinamente Dina afirma que Sendero es el que azuza las manifestaciones y es una gigantesca organización que puede paralizar todo el país. Cosa muy curiosa, Sendero no fue capaz de organizar un acto, por más pequeño que sea, en homenaje a su fundador, lider y máximo dirigente cuando falleció, pero si puede sacar a las calles a miles de manifestantes. Creo que hasta para mentir hay que tener un poquito de imaginación.

En la conferencia de prensa brindada por el comisionado de derechos humanos, Stuardo Ralón, ante una pregunta sobre la supuesta ingerencia de Evo y sobre si los Ponchos Rojos habrían introducido las balas dun-dun por la frontera de Puno, negó tajantemente esa insinuación y señaló que no había una sola prueba e indicio que corroborara esa afirmación. ¿Por qué Dina repitió en su discurso esa falacia propalada por Willac que hasta hace poquito levantaba el fantasma venezolano?

No es que Dina no comprenda lo que sucede en el país, bruta no es, sino que ella sabe que su llegada y permanencia en el gobierno depende del apoyo de la ultra derecha y la cúpula militar y policial.

Dina asumió el gobierno gracias a un oscuro pacto con la ultra derecha que controla el congreso y la cúpula militar que son los que hoy reprimen violentamente a los manifestantes.

Si el gobierno de Castillo fue incapaz de cumplir con sus promesas electorales, el gobierno de Dina se ha convertido en una dictadura que defiende el programa del fujimontesinismo que proponía la defensa absoluta de la constitución del 93 y el continuismo de las políticas económicas.

El gabinete de Dina no es más que una repartija de poder entre las fuerzas que perdieron las elecciones y donde el fujimontesinismo ha tomado el control.

Y el pueblo protesta justamente contra eso. El pueblo no votó para que el poder siga controlado por los mismos y no haya ningún cambio en el país.

Dice Dina que no puede convocar a una Asamblea Constituyente, no puede adelantar las elecciones ni puede cerrar el congreso; pero si puede reprimir al pueblo, responder con balas a los manifestantes, encarcelar a los dirigentes sociales, dejar que el congreso prepare el camino para unas elecciones amañadas, garantizar la impunidad de los responsables de las matanzas que sacude al sur del país y poner la economía del país al servicio de la Confiep.

El pueblo lo que exige en las calles es respeto a su voto, respeto a la democracia y respeto a su legítimo derecho de cambiar el rumbo de un país fracturado y polarizado.

La constitución fujimontesinista no es un texto sagrado escrito en piedra por los siglos de los siglos; este congreso no es ninguna garantía de democracia ni los congresistas expresan la voluntad del pueblo y en situaciones de crisis extrema, como la que vivimos, no es la letra muerta de la ley lo que dicta a la realidad viva.

El país es un volcán a punto de explotar. Dina cree que con la fuerza de las bayonetas puede contener esa explosión. Craso error, ella debería ver cómo terminan las dictaduras, podrán regar de sangre la patria pero nunca podrán impedir que la primavera floresca.

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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