Un país en disputa

Por Fredy León

La calle volvió a hablar claro y fuerte, y no solo en el sur andino; el rechazo al gobierno y al congreso se ha extendido por casi todo el país. A falta de datos confiables y un balance realista de lo que fue el reinicio de las jornadas de protestas, queda la impresión que el gobierno perdió la batalla por la calle.

La estrategia de Dina, muy activa en los medios de comunicación, de enviar a sus ministros a las regiones más conflictivas con promesas de diálogos, ha fracasado. El discurso de Dina se hace cada vez más incoherente y sus argumentos se caen en pedazos, el pueblo no la cree y ha preferido seguir el camino de las protestas y exigir su renuncia, cierre del congreso, convocatoria a Asamblea Constituyente, libertad para Pedro Castillo y justicia para las víctimas asesinadas por los militares.

El bloque dominante neoliberal ha logrado reconquistar el poder político y han copado casi todo el aparato estatal, ahora se preparan para tomar por asalto el Jurado Nacional de Elecciones y la Onpe, pero no controlan el país y la violenta represión desatada no ha logrado -aún- doblegar el espíritu de lucha de la gente. La polarización va crecer y la lucha se hará más intensa.

La derecha tiene el poder de las instituciones y cuentan con el apoyo de las armas; el pueblo tiene el poder de su fuerza y la razón y justeza de su lucha pero le falta organización, carece de líderes visibles que puedan ser la voz y ser el rostro de la lucha de las masas y no cuenta con una real alternativa política.

La lucha no puede quedarse en el campo de la protesta, es una lucha política por el control del país.

La derecha tiene la ventaja de que controlan el poder oficial y, más allá de sus diferencias y pequeñas discrepancias, están preparando el camino para manejar las próximas elecciones.

Las mal llamadas «reformas políticas» que el congreso desea aprobar (senado, reelección de congresistas y cambios en el JNE y la Onpe) solo buscan reforzar el control del poder político de la derecha e impedir cualquier tipo de cambio al modelo neoliberal.

Derrotar esa estrategia de poder de la derecha pasa por desarrollar una estrategia integral que partiendo de la lucha en las calles, el movimiento popular pueda transformarse en una real alternativa política de gobierno y poder.

Es el país el que está en medio de una disputa política entre dos proyectos enfrentados: o todo sigue igual y ellos siguen en el poder o cambiamos todo lo que hay que cambiar y el poder pasa a control del pueblo.

La derecha perdió la lucha de calles, ahora nos toca organizarnos y elevar nuestro nivel de lucha para derrotarlos politicamente en las próximas elecciones.

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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