Dina, la dictadora

Por Fredy León

Hay dictadores y dictadorzuelos. A los primeros se les teme, a los segundos simplemente se les detesta. Sanchez Cerro, Odría y Morales Bermúdez eran de los primeros, toscos y ordinarios; Fujimori y Dina son de los segundos, toscos, ordinarios y traidores.

Las dictaduras suelen ser ridículas, cínicas e hipócritas. Mientras están en el poder son implacables, tienen el rostro tenso, pasan su tiempo matando moscas, viven con la sospecha a su lado y para disimular su miedo actúan como si el resto fueran sus vasallos. Pero cuando pierden ese poder dan lástima, acaban convertidos en una piltrafa humana, sobreviven escapando de la justicia y rogando que el olvido se imponga. Que lo digan Sanchez Cerro, Benavides, Odria, Morales Bermúdez y Fujimori.

Las dictaduras, para ser de verdad, tienen que superarse. 18 asesinatos en una semana ¡todo un nuevo record! A Fujimori le llevó un poquito más de tiempo. Morales Bermúdez necesitó 4 años para dejar sus huellas en los cementerios; mientras que Manuel Apolinario Odría era más de la cachiporra, el Sepa, el Sexto y el Frontón.

Cada dictador tiene su corazoncito y sus debilidades, lo de Dina es bala y plomo. Y luego a rezar, que los demonios de la conciencia siempre acechan. Como escribiera Miguel Ángel Asturias «¡Que la fe que construyó a la iglesia sea mi fe, la iglesia y el cementerio; no quedaron vivos más que la fe y los muertos!»

Aunque cueste creer los dictadores tambien tienen sentido de humor. Fujimori y su famosa «yuca» o el baile del chino, todos bailaban al tintinear de las monedas; lo de Dina es más humor negro, se desvive enviando anuncios necrológicos y sentidos pésames a los muertos que se murieron porque no tenían nada mejor que hacer que incomodar a su merced con su muerte. Por lo visto, Dina la dictadora, lleva la cuenta de las tumbas que va cavando.

En dictadura todos lloran, y no solo por las bombas lacrimógenas que es lo que más abunda: algunos lloran por las lunas rotas o por los pasajeros que no pudieron tomar su avión; otros porque hay 18 madres que van a enterrar prematuramente a sus hijos. Cada quien tiene sus propios valores en esta vida.

La tragedia de Dina la dictadora es que llegó a la política como una suave brisa que bajaba timidamente desde Chalhuanca para enderezar tuertos pero sucumbió ante los encantos fulminantes del poder y terminó convertida en una tormenta implacable que trae lluvia de sangre sobre suelo húmedo de los andes.

¿Cree Dina que cuando abandone el poder la ultra derecha, los aprofujimoristas y sus escribas la van a defender?

Haría bien, Dina la dictadora, en recordar que la derecha bruta, achorada e ignorante no tiene amigos, solo tiene intereses. Por que cuando ella ya no sirva a los intereses de la DBAI, la arrojarán a la fosa de los leones. La derecha es bruta y clasista, y Dina la dictadora, seguirá siendo para la ultra derecha limeña la pobre hija de una familia provinciana. ¡Que le cuente Odría que por ser tarmeño la burguesía limeña nunca lo recibió en los salones del club nacional!

Y cuando llegue ese momento, se cumplirá lo que escribió Augusto Roa Bastos sobre el final de los dictadores «Tu pena es mayor que la de otros. Para tí no hay rescate posible. A los otros se los comerá el olvido. Tú, ex Supremo, eres quien debe dar cuenta de todo y pagar hasta el último cuadrante…»

Anuncio publicitario

Acerca de Wirataka

"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
Esta entrada fue publicada en Política. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s