La salida

Por Fredy León

El país vive momentos dramáticos y de manera peligrosa viene creciendo esa espiral de violencia donde todos pierden y ganan solo los que vienen ganando desde que en abril de 1992 Fujimori dio un autogolpe e impuso, manu militari, el modelo económico neoliberal.

En cuestión de días la crisis se ha agudizado, el gobierno de Dina ha perdido el control del país, el congreso sigue atrincherado en su inacción y los congresistas se muestran felices de que los militares se estén convirtiendo en el brazo armado de la ultra derecha; mientras que en todo el país crece el descontento y las espontáneas movilizaciones son cada vez más masivas.

Si hasta hace poco la casta limeña se quejaba de la pasividad e indiferencia de la calle, hoy la calle es escenario de una tempestad de las masas pocas veces visto en nuestra historia. Salvo Iquitos y Tumbes, en el resto del país el rechazo al congreso y su gobierno es contundente. En la calle hay mucha ira, rabia y descontento acumulado.

La declaratoria del estado de emergencia a nivel nacional y haber entregado a los militares el control político del país en la práctica es una declaratoria de guerra contra el pueblo. Las armas que deberían defender a la nación apuntan hoy contra el pueblo indefenso. Nada bueno puede salir de ese escenario. La ultra derecha está sedienta de sangre, ellos quieren mantener intocable su modelo, aunque eso signifique regar de sangre y terror el país.

Paradojas de la vida, la situación es dramática, el olor de pólvora se siente en el ambiente, pero la solución es sencilla y solo se requiere tener voluntad política para desarmar esta bomba de tiempo que amenaza al pais.

Basta con que el gobierne convoque a un referéndum y consulte al pueblo si quiere o no una nueva constitución. Esa consulta popular se puede hacer en un lapso no mayor de 4 meses. No es dificil, repito solo se necesita tener voluntad política y algo de talante democrático para impedir que la crisis destruya al país.

¿Por qué no toma esa iniciativa Dina?

Porque los intereses económicos de los pequeños grupos de poder que han surgido a la sombra del famoso artículo 62 de la constitución fujimontesinista son más fuertes y poderosos que el destino del país y su gente.

Ya lo decía el viejo Marx. La burguesía puede compartir todo, hasta sus mujeres, pero lo único que nunca va compartir son sus ganancias y propiedad.

Y para esa burguesía parasitaria que acumula riquezas gracias a que controla el estado, el Perú es su propiedad y la explotación indiscriminada de nuestros recursos naturales su mayor fuente de riquezas.

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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