El despertar de los nadies

Por Fredy León

Resulta ya casi normal que cuando la ultra derecha, sus medios y escribas no tienen argumentos y la razón les abandona, se dedican a lo único que saben: «terruquear» y revivir espectros del pasado para crear un clima de miedo con el objeto de intentar desnaturalizar las razones de la protesta y justificar la militarización de la sociedad.

En política no todo vale. Si aceptamos que la fuerza de la palabra y la contundencia de los argumentos no tienen espacio en la sociedad, lo único que está haciendo la ultra derecha es abrir las compuertas de la ley de la selva y dejar que hablen los fusíles.

Un conflicto político tiene que solucionarse por medios políticos. La ultra derecha tiene que entender que fueron ellos los que llevaron al país a este nivel de polarización al arrebatar el legítimo derecho del pueblo a decidir el destino del país:

Primero, al pretender desconocer los resultados electorales,

Segundo, al pedir la intervención de los militares (¿recuerdan el desesperado llamado que hizo Vargas Llosa para que los militares den un golpe de estado?),

Tercero, al intentar que la OEA intervenga en el escrutinio de votos,

Cuarto, al acomodar la constitución a sus intereses ideológicos, boicotear al gobierno y llevar al país al límite del desgobierno y,

Quinto, al utilizar de manera indiscriminada el tema de la vacancia presidencial para recuperar por la fuerza y las malas mañas -típico de la politiquería criolla- lo que perdieron en las urnas.

De esos fuegos son los humos que hoy hacen lagrimear a esa ultra derecha hipócrita y anti patriota.

Es cierto que Pedro Castillo tiene gran parte de culpa en la situación dramática que vivimos y debería, de manera valiente y honesta, hacer una sincera autocrítica; pero quienes están asesinando a los manifestantes y pidiendo plomo y bala para silenciar la calle, son los líderes de la ultra derecha y el espúreo gobierno de Dina Boluarte. Las irresponsables declaraciones del mediocre personaje que funge como Primer Ministro es una ofensa a la inteligencia del pueblo y una provocación criminal.

Por ese camino el gobierno lo único que está haciendo es atizar el conflicto político y creo que no es ningún dramatismo advertir que, si la cordura y sensatez no se impone en el gabinete de Dina, el fantasma de la guerra civil es una amenaza creciente.

Nadie imaginó que el rocambolesco desenlace de este conflicto, entre Castillo y el congreso controlado por la ultra derecha, iba a desencadenar una reacción espontánea, masiva y lleno de mucha rabia e indignación. Todo el Perú es escenario de grandes movilizaciones y protestas que parece aún no haber alcanzado su climax. Basta ver el rostro de la gente que protesta, son el rostro de los nadies, los hijos de los nadies, los dueños de nada que hasta su derecho a soñar les ha sido arrebatado, de los que nos hablaba el gran Eduardo Galeano.

Como pocas veces hemos visto en nuestra historia, los nadies y desheredados de la patria han cobrado repentinamente un rostro que debería ser de felicidad y reencuentro, pero como la Magdalena no está para tafetanes, es un rostro de rabia e indignación, de ese Perú marginado y excluído. No son dos años de menosprecio y maltrato por ese Perú oficial que se niega a cambiar, son 200 años de rabia silenciosa que han explotado.

Ha sido un despertar fulminante, espontáneo, sin liderazgos ni banderas de lucha claras y concretas. Ha sido una reacción de protesta popular y plebeya frente al comportamiento dictatorial del congreso y la arbitrariedad de un poder elitista que ha presentado a Castillo casi como un simple delincuente.

Tendríamos que preguntarnos ¿Qué lleva a la gente a protestar masivamente en un país donde los lazos políticos están destruídos? No es una identidad ideológica, política o la defensa de un proyecto de país (que Castillo no tiene) lo que mueve a la gente, sino creo que es, sobre todo, una identidad social, cultural que une a esos millones de peruanos, que hoy están  luchando en las calles. Castillo se está convirtiendo en el rostro de ese país informal, excluído y maltratado por las élites limeñas.

No va ser facil reconstruir los lazos de identidad nacional y de convivencia pacífica. Creo que Dina Boluarte debe salir de la burbuja de comfort donde se ha recluído y evitar esa tentación de utilizar a los militares para solucionar un conflicto político.

Y cuanto más antes mejor.

Dina debe convocar a un referéndum y consultar al pueblo si quiere o no una nueva constitución, única manera de restaurar las heridas y buscar una salida democrática a la crisis que destruye a nuestro país.

Necesitamos un nuevo pacto social que, respetando nuestras diferencias y diversidad de opciones políticas, nos una como país y nos permita convivir de manera pacífica.

Hay que contener inmediatamente esta matanza, cada muerte de un compatriota duele y nos degrada como seres humanos y cada destrucción de la propiedad privada es lamentable.

Mañana puede ser tarde, muy tarde

Acerca de Wirataka

"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
Esta entrada fue publicada en Política. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s