Nuevo escenario

Por Fredy León

Pedro Castillo entregó cojudamente en bandeja de oro su cabeza al Congreso. En política los errores se pagan caro y Castillo estúpidamente le regaló el más valioso triunfo político a un Congreso que estaba pegado con babas.

Entre el miedo, la desesperación, improvización, falta de convicciones profundas, soledad absoluta y ausencia total de una estrategia política, Castillo sin razón alguna facilitó el trabajo al Congreso y les dio el pretexto ideal para consumar la ansiada vacancia presidencial. 101 congresistas votaron para poner punto final al breve paso de Castillo por el gobierno.

No sé si Castillo, con su parodia de auto golpe, quizo emular a Fujimori y Montesinos, pero luego de esos 5 interminables minutos que duró su mensaje al vacio, Castillo terminó pareciéndose al «chibolín» Hurtado, es decir un adefesio de personaje que no genera simpatias ni causa pena.

¿Quién fue el genio al que se le ocurrió que Castillo saltara desnudo a la fosa de las hienas? Con esa aventura golpista le regalaron todo el poder al congreso, le lavaron la cara a los golpistas y dejaron al debilitado movimiento popular en medio de una confusión total y sin una estrategia única

Aquí el único responsable de toda esta catástrofe política es Pedro Castillo (pero esto no lo convierte ni en traidor o enemigo) por inconsecuente y no haber tenido convicciones firmes ni liderazgo político para construir un equipo de gobierno solvente en lo moral, con capacidad tecnica e identidad política, por no gobernar junto al movimiento popular que lo llevó a la presidencia y no haber trazado con firmeza, desde el 28 de julio del 2021, una ruta de gobierno comprometida claramente con el programa defendido en la campaña electoral y por el cual votamos.

Mientras Castillo se embarraba en minucias y su gobierno era un mar de caos donde todo lo que debía salir mal acababa peor de lo imaginado, la ultra derecha hizo su trabajo y desde el congreso y los medios de comunicación masivos boicotearon a un gobierno debil y sin sustento social y generaron un clima de inestabilidad política y desgobierno.

El Congreso le ganó el pulso a Castillo pero la crisis se mantiene latente y no creo que la ultra derecha vea con buenos ojos que la vice presidenta, Dina Boluarte, asuma la posta dejada por Castillo. El discurso pronunciado por Dina Boluarte, luego de jurar como presidenta, fue recibido con frialdad por los congresistas de la ultra derecha y en varios temas el pensamiento de Dina no está en sintonía con los objetivos de la ultra derecha. El gobierno de Dina Boluarte nace debil, no tiene bancada y va estar obligada a negociar con el congreso y su destino dependerá de su capacidad para formar un gabinete que resista la arremetida de la ultraderecha.

Me parece que en ese nuevo escenario es un tremendo error y una miopia total por parte de algunos sectores populares pretender desfogar toda la ira de lo sucedido con Castillo enfilando sus dardos contra Dina Boluarte. Si ella no hubiera dado ese paso y defendido su derecho a la sucesión presidencial hoy día el poder absoluto estaría bajo control de la ultraderecha. No nos confundamos, aquí el principal adversario a vencer sigue siendo la ultraderecha y el congreso.

Se avecinan tiempos muy movidos. La ultra, reconfortada por el triunfo obtenido va querer controlar el gabinete y hacer de Dina un monigote, van a ir por la ONPE y el Jurado Nacional de Elecciones, van a forzar la modificación de la Constitución y aprobar el regreso del Senado y la reelección de los congresistas, van a derogar las leyes que protegían a los trabajadores y limitaban el poder absoluto de los empresarios y, lo principal, van a imponer sus reglas de juego para controlar el proceso electoral del 2026.

Luego de la vacancia la ultra ha pasado a la ofensiva y tiene la iniciativa política mientras que el movimiento popular ha vuelto a mostrar sus grandes debilidades y limitaciones. Creo que estos son momentos para evaluar y analizar con calma lo sucedido, para organizarnos y unirnos bajo un plan de lucha concreto y que responda a las posibilidades reales de nuestras fuerzas y, esto debería ser lo esencial, prepararnos a conciencia y responsabilidad para las elecciones del 2026.

Hay que vencer las tentaciones infantiles de los que desgastan fuerzas y tiempo en querellas internas y muestran una vocación destructiva para inventar enemigos ficticios y superar las tentaciones abstencionistas de los que no ven más allá de la simple protesta. Ya no se trata de luchar contra algo, se trata de luchar por algo, por la refundación de la patria, por una nueva constitución y un nuevo modelo de desarrollo económico que beneficie a todos.

Hemos perdido una batalla, pero aún no hemos perdido la guerra.

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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