Los retos de Petro

Por Fredy León


Los problemas de Colombia no son nuevos, vienen desde la noche de los tiempos; la única diferencia es que estos viejos problemas con el correr de los años se han hecho más violentos, complejos y dificiles de solucionar y donde la fuerza de esa tradición atada a una forma de vida que se resigna a sobrevivir y tiene pánico a cambiar se ha convertido en una barrera mental casi infranqueable de transitar.
Para enfrentar de raíz esos problemas se requiere no solo claridad de ideas sino voluntad política y firmeza en las decisiones para conducir la sociedad colombiana por un camino diferente. Gobernar es decidir entre el privilegio de unos o la falta de derechos de los otros, y es que en esta vida las urgencias de unos son las complacencias de los otros.

Cambiar no será facil. Muchos presidentes, que llegaron con las promesas de cambiar, al final optaron por no hacer nada y decidieron no molestar a los dueños del país dejando que los pobres sigan lamentandose de su mala suerte. Para esos presidentes timoratos les resultó más facil mantenerse en el gobierno ganándose el aval del gran capital que gobernar intentando ser coherente con sus propuestas de campaña.

En Colombia, como en gran parte de nuestra patria grande, el asunto de fondo tiene que ver con las enormes desigualdades económicas y sociales que ha fracturado a la sociedad colombiana en dos polos opuestos; el problema en Colombia no es que exista un pequeño grupo de millonarios que viven bien sino que hay demasiados pobres que viven mal. 

Lograr que esos privilegios, del que gozan unos pocos, se conviertan en derechos de todos es el paso necesario e imprescindible para construir una nueva sociedad. No hay otro camino. La Felicidad terrenal no cae del cielo para quienes han pasado toda su vida contemplando en silencio desde la ventana el festín de unos pocos.


Defender la vida en Colombia significa culminar el proceso de paz suscrito entre el Estado colombiano y las guerrillas de las FARC. El nuevo presidente tiene que terminar con esa pésima cultura de la impunidad que ha llevado al asesinato de cientos de dirigentes sociales y politicos y ha permitido la militarización de las fuerzas policiales colombianas.

El nuevo gobierno va tener que transitar por el duro camino de derrotar a las bandas de narcotraficantes y apostar por políticas que permitan controlar y erradicar el negocio de la droga que peligrosamente se ha coludido con el mundo de los negocios y tiene una presencia real en las instituciones del estado colombiano. Colombia, el país que más apoyo económico y militar recibe de los Estados Unidos, sigue siendo el principal exportador de cocaina en el mundo.


Gustavo Petro es un politico muy inteligente que ve con preocupación los problemas globales del mundo y entiende que varios de esos problemas -cambio climático, carrera armamentista, propagación de la pandemia, crecimiento demográfico, migración etc.- pueden enfrentarse de mejor manera a partir de una optica común de colaboración y solidaridad mutua.

Creo que Petro desde la presidencia de Colombia, un país importante en la región, puede aportar junto al presidente mexicano, Andres Manuel López Obrador, a la construcción de la verdadera integración regional.


Luego del fracaso de la cumbre de las Américas, el creciente desprestigio de la OEA y la paulatina perdida de influencia del imperialismo yanqui en la región, urge volver la mirada hacia nuestros pueblos, nuestra historia y realidad. Hugo Chávez hizo un esfuerzo valioso por construir esa unidad regional, pero la Unión de Naciones del Sur (UNASUR) resultó ser un proyecto excesivamente ambicioso para un continente donde aún existían gobiernos que tenían la mirada puesta en el norte. Hoy el mapa politico en la región ha cambiado de manera significativa y si Lula gana las próximas elecciones en Brasil, las condiciones estarían más que dadas para que nuestra patria grande rompa de manera definitiva la tutela imperial, abandone la marginalidad global en que vive y se convierta en un actor importante en un mundo que avanza a pasos agigantados hacia un nuevo orden multipolar.

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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