La salida

Por Fredy León

No hay soluciones fáciles. El país vive una profunda crisis, no de ahora, sino es una crisis que se arrastra desde la caida de la dictadura fujimontesinista y que ha hecho metastasis en todo el orden político, económico, social y cultural.

En el 2000 gracias a los vladivideos y las grandes movilizaciones populares cayó la dictadura fujimontesinista, pero el regimen politico y económico heredado de la dictadura se mantuvo casi intacto. Mientras la sociedad exigía cambios, el poder económico y mediático, junto al establishment político, se las ingeniaron para no cambiar nada; esa disputa nos ha llevado a la situación actual, vivimos una crisis total donde los de arriba no pueden gobernar como antes y los de abajo no saben como enfrentar esta crisis. (Lenin, dixit)

La ultra derecha cree que el país vive una crisis de gobierno y la salida pasa o por la vacancia o renuncia del presidente Castillo. Un sector del movimiento popular cree que es una crisis de gobernabilidad y la solución está en cerrar el congreso. Algunos sectores de centro e izquierda sotienen que vivimos una crisis de credibilidad y la alternativa está en que se vayan todos y convocar a nuevas elecciones. Y hay quienes afirmamos que lo que vive el país es una crisis total del regimen neoliberal impuesto por medio del golpe del 92 y la solución pasa por construir una fuerza política transformadora con capacidad real para articular una nueva mayoría política y social que pueda modificar las correlaciones de fuerzas políticas y sociales para abrir el camino democrático que permitan ir hacia un nuevo pacto social e impulsar las profundas y radicales transformaciones en la política, la economía y la sociedad.

El gobierno, timorato y sin rumbo, ha arriado sus banderas originales del cambio y su máxima aspiración es tratar de sobrevivir en medio de la crisis.

La renuncia o vacancia de Castillo, en estas condiciones, no va solucionar nada, es patear el cadáver hacia adelante, posibilitar el regreso de la ultra derecha al gobierno y permitir la restauración conservadora en el país; el cierre del congreso aparece más como un grito desesperado de un sector de la población que no tiene la fuerza ni ideas para salir del laberinto en que se encuentra el país y la consigna que se vayan todos sin cambiar nada es jugarsela el país a una sola carta sabiendo por experiencia que si no se modifica y democratiza las reglas de juego electoral lo más probable es que la vieja politica vuelva a ganar las elecciones.

¿Qué hacer?

Convertir en posible lo imposible.

Abandonar la mirada coyunturalista y construir desde abajo un verdadero proyecto estratégico popular y democrático para transformar el país.

Sin una organización política asentada en el movimiento popular resulta una ilusión pensar que se puede cambiar el país. Hay que construir organización, forjar nuevos cuadros politicos, reconstruir todo el tejido social, fortalecer al movimiento sindical, campesino, universitario, de mujeres, colectivos de derechos civiles, movimientos regionales, empresarios nacionales, intelectuales etc. construir la verdadera unidad popular enarbolando un programa de transformaciones que tenga como eje central la lucha por una nueva constitución y la refundación de la patria.

La crisis es profunda y aquí no valen medidas superficiales. El reformismo ha fracasado en su intento de impulsar reformas políticas manteniendo intacto el modelo económico, la ilusión del centrismo nos lleva a ninguna parte y el radicalismo vacío de Perú Libre no ha pasado de librar estériles batallas de papel.

Si Castillo cae será por su propia responsabilidad, si su gobierno dura será su mérito. Aquí lo verdaderamente importante es construir esa fuerza política transformadora que tenga la capacidad real para ocupar el vacio de poder que se viene gestando.

Y en ese camino la disputa electoral que se avecina en el ámbito local y regional resulta de suma importancia. Hay que caminar con los dos pies, un proyecto estratégico tiene que sustentarse en el protagonismo popular y convertir los gobiernos locales y regionales en espacios democráticos para fortalecer el proyecto nacional de refundación de la patria.

Como decía Lenin «dadme una organización de revolucionarios y moveré toda Rusia.»

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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