Rusia en la encrucijada

Por Fredy León

¿Te dá miedo la oscuridad?
No me gusta lo que veo a la luz del día.

Si las noticias difundidas por la Casa Blanca hubieran tenido un mínimo de credibilidad, hace tiempo que los rusos deberían haber izado su bandera en Kiev. Y es que desde setiembre, justo cuando Rusia anuncio que había culminado el nuevo gaseoducto Nord Stream 2 que proveerá de gas a Europa sin pasar por territorio ucraniano, sorpresivamente la prensa occidental se ha dedicado a llenar sus páginas con imaginarios partes de guerra que en tono dramático anunciaban, un día sí y al otro también, una inminente invasión rusa a Ucrania.

El peligro de un conflicto armado en la frontera ruso-ucrania es real, lo que no es real son los motivos que Washington esgrime y la prensa reproduce. No es Rusia quien amenaza a Ucrania y la anexión de la peninsula de Crimea en 2014 por parte de Rusia fue menos dramática que el bombardeo de la Otan sobre Belgrado en 1992 y que llevó a la desintegración de la ex Yugoslavia, es la expansión de la Otan que de 19 países que la fundaron en tiempos de la guerra fría ha pasado a tener 29 países miembros en tiempos donde algunos anunciaban el fin de la historia, y son los intereses económicos alrededor del negocio del gas lo que viene espoleando esta peligrosa escalada que tiene a Rusia y los Estados Unidos como los principales actores, Ucrania y la Unión Europea como convidados de piedra y China observando con un ojo puesto en Taiwan.

Si al pretender analizar un conflicto armado dejamos de lado el espinoso tema de los intereses económicos que están en juego, es como ver una película sin sonido. Las imágenes que vemos pueden ser interesantes pero los diálogos que no escuchamos son lo realmente importante.

En Ucrania el temible oso ruso aún no ha disparado una bala pero los cadáveres de esa guerra de papel ya están siendo presentados en la Casa Blanca, y lo curioso es que mientras el presidente norteamericano, Joe Biden, afirma que «Putín intervendrá en Ucrania», son los soldados de la Otan quienes circulan libremente por las calles de Kiev, los ingleses han empezado a inundar los cuarteles ucranianos con sus sofisticados armamentos, los Estados Unidos han otorgado un préstamo de 200 millones de dólares para que el gobierno ucraniano compre armas made in USA y en la Unión Europea el sentimiento antiruso se viene sembrando a velocidades increibles.

Lo que vemos es el círculo perfecto de un conflicto promovido por los sectores militaristas de los Estados Unidos por poderosas razones geopolíticas, económicas e intereses menudos que tienen que ver con políticas fallidas del gobierno de Biden, mientras la prensa anda muy ocupada rebuscando en Moscú la cuadratura del círculo.

Bajo la supuesta -o real- amenaza rusa, Ucrania está convirtiéndose en un protectorado norteamericano, su economía depende cada vez más de la ayuda norteamericana y si se hace realidad su ingreso a la alianza militar atlántica, Rusia tendría al poderoso ejército de los Estados Unidos mirándolo por las rendijas de sus extensas fronteras.

¿Aceptarían los Estados Unidos que Rusia instale una base militar en México y los rusos tengan sus misiles nucleares apuntando a Washington?

Con Ucrania dentro de la Otan se quebraría definitivamente el actual precario equilibrio militar, Rusia quedaría rodeada por fuerzas hóstiles, sin capacidad real de ejercer su autodefensa y con los misiles nucleares a menos de 5 minutos al alcance de Moscú, lo que haría imposible cualquier tipo de autodefensa contra un eventual ataque nuclear.

Lo que Estados Unidos parece buscar en este conflicto es debilitar internacionalmente a Rusia, obligarlo a que renuncie a la defensa de sus intereses vitales, se convierta en un país subordinado a la hegemonía imperialista y que Europa desista de tener a Rusia como su principal proveedor de gas y compre el gas que Estados Unidos le ofrece, tal como buscaba Donald Trump.

En un mundo de desconfianzas mutuas resulta muy peligroso que la paz mundial se sustente únicamente sobre la base del poderío militar de una nación.

Rusia no es ni la sombra de lo que fue la Unión Soviética y Putín no es ni un pálido reflejo de lo que fue Stalin, el genial estratega militar que condujo en condiciones totalmente adversas al triunfo del valeroso Ejército Rojo sobre el fascismo alemán, pero creo que los Estados Unidos no deberían subestimar el espíritu de lucha de los rusos que sobreviven más allá de las incoherencias y nefastas políticas de Putin.

Un conflicto armado en esa parte del mundo no beneficiarian ni a Rusia ni a Ucrania, pueblos que comparten mucha historia, tradición y si quieren tener algún futuro están condenados a entenderse. Los únicos que realmente saldrían ganando en esa guerra serían los grandes mercaderes de la industria militar.

Como sucedió en la segunda guerra mundial.

Acerca de Wirataka

"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
Esta entrada fue publicada en Política. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s