Apocalypsis now

Apocalypsis now

“Me gusta el olor del Napalm en la madrugada”

Por Fredy León

La desinteligencia, impericia, tensiones, pugnas, limitaciones, indecisiones, informalidad y falta de comunicación verás y oportuna que rodeó la conformación del primer gabinete del Presidente Castillo fue motivo suficiente para desencadenar una pequeña escaramuza que la derecha se esmeró en presentar como si fuera la guerra del fin del mundo.

Ya muchos habían advertido que el nuevo gobierno no iba gozar de ninguna luna de miel, y que la ultra derecha, dividida entre los que no reconocen a Castillo como presidente y hablan de fraude y los que hablan de fraude y no reconocen a Castillo como presidente, tiene los cuchillos entre los dientes listos para abalanzarse directamente al cogote de Castillo. Es solo cuestión de tiempo.

Para los grandes derrotados las elecciones no han terminado; si en su momento no lograron su ansiado objetivo de impedir la proclamación de Castillo como presidente debido a que los militares, por alguna poderoza razón, no acudieron a su llamado golpista, ahora tienen el control del congreso y están a solo 8 votos de conseguir el número establecido en la actual constitución (87 votos) para declarar la vacancia del presidente Castillo por incapacidad moral permanente. La derecha no va a dar marcha atrás en ese su despropósito, aunque eso signifique incendiar el país.

¿Qué necesitan? Jugar con los miedos de la gente, seguir agitando el cadáver del terrorismo, calentar la calle, especular con el precio del dólar, crear la sensación de caos total, aprovechar las desinteligencias del nuevo gobierno y esperar el momento indicado para que el congreso tire la guillotina. Y para ellos, cuanto antes, mejor.

Seamos claros: no son Bellido o Cerrón los que quitan el sueño a la derecha, es Castillo, la presidencia y lo que representa lo que realmente les produce espanto. El surealista editorial de Lampadia lo dice claro y directo: “En nuestra opinión, el presidente Castillo debe pensar seriamente en la posibilidad de renunciar a su mandato.”

Si Castillo hubiera tomado el camino de Ollanta, hubiera claudicado en su propuesta electoral y dejado que la Confiep digite los nombres del gabinete, posiblemente muchos de los ruidos de sables que la derecha produce hubieran disminuido.

El pecado de Castillo no es haber ganado las elecciones, su pecado es mantenerse firme en su propuesta de campaña de cambio del modelo económico y nueva constitución que fue apoyado por una mayoría del pueblo. En democracia supuestamente manda el voto de los ciudadanos, pero en la mente de nuestros liberales de pacotilla pesan más las reacciones de los mercados. Por eso actúan con miedo frente a los que especulan con el precio del dólar y aprovechan las indecisiones para crear caos en la economía con el objetivo de desgastar al gobierno y obligarlo a reconsiderar sus objetivos.

En esa línea se inscribe esa divertida idea difundida por el ingenioso Alberto Vergara, un intelectual liberal que de tanto teorizar parece haber perdido todo contacto con la realidad, que presenta a Castillo como un pelele manejado por Cerrón. Lo dicho por Vergara es ridículo, fantasioso y no aporta una sola prueba creíble, salvo que demos por aceptada esa ingeniosa frase “En los hechos, Castillo ya fue vacado por Cerrón”. Con su inagotable fantasía Vergara le señala a Castillo el camino del suicidio político para expurgar sus pecados: !Si quiere que le creámos rompa con Cerrón y dinamite en pedazos su bancada congresal¡ le susurra Vergara al oído de Castillo.

¿Qué busca Vergara con esa su campañita para crear abismos insalvables entre Cerrón y Castillo y entre Castillo y Perú Libre? La solución que propone Vergara es que Castillo se lance en soledad a la fosa de los leones y regrese vivo; si no lo hace será la prueba de que Cerrón es el que manda en su gobierno.

¡Todo un genio de la política resultó Vergarita!

En un país que vive una crisis terminal del régimen del 93, que a duras penas culminó su proceso electoral y está en medio de una polarización total donde hasta el pobre ex presidente Francisco Sagasti es presentado por esa derecha bruta y achorada como un comunista, no resulta nada extraño que esa derecha haya puesto el grito en el infierno por el nombramiento de Guido Bellido como Primer Ministro.

Las debilidades expuestas en el proceso de juramentación del gabinete han servido de munición para que la derecha, con el apoyo total de los medios de comunicación, vuelva a lo mismo de siempre: terruquear.

La derecha terruquea cuando no tiene argumentos y lo que busca con esta campaña contra Bellido es radicalizar a sus bases y mantenerlas en acción luego de la frustración originada por la derrota electoral. Además para nuestra derecha cavernaria le resulta políticamente rentable asociar conceptos diametralmente opuestos y hablar de comunismo, terrorismo, izquierda y senderismo como si no existieran grandes y abismales diferencias.

Acusar a Bellido de terrorista es una difamación y escuchar a los que hasta hace poquito despotricaban contra la “ideología de género” recusar a Bellido por sus declaraciones homofóbicas, es hipocresía total.

El denigrante titular de El Comercio -el mismo que trató con guante de seda a Ántero Flóres, el fallido primer ministro del régimen golpista de Merino- calificando la decisión del presidente Castillo como “inaceptable y vergonzoso” solo retrata el carácter racista que predomina en el comité editorial del viejo diario de la Rifa.

El gabinete es ante todo un órgano político y sus decisiones son de carácter político. Prejuzgar su composición no tiene mucha validez, más aún cuando uno recuerda los innombrables que desfilaron con el fajín ministerial aupados por esa derecha corrupta que ha llevado al país a una situación extremadamente difícil. Lo racional, lo sensato, lo democrático es esperar, tal como señala la constitución, a que el primer ministro, Guido Bellido, exponga ante el congreso su visión de país y plan de acción y sobre esa base ver que decisión tomarán los congresistas.

Todo lo demás es parte de esa peligrosa campaña golpista con que la extrema derecha pretende acortar el camino para recuperar el gobierno que perdió en las ánforas. Quebrar el juego democrático sería muy peligroso y tendría un alto costo social. La crisis y el enfrentamiento político que vive el país aún puede ser encarada por medios democráticos. Estamos a tiempo, luego será más complicado.

Acerca de Wirataka

"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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