Gobernabilidad y cambio: dificil equilibrio

Por Fredy León

El fujimontesinismo no ha conseguido su ansiado objetivo de voltear en mesa la tortilla electoral para obligar al JNE que proclame como presidenta a Keiko, ni tampoco parece que va conseguir encontrar esa argucia legal “para que se declare nulo todo este proceso electoral, tanto en la primera como en la segunda vuelta.” Ahora todos sus esfuerzos están puestos en la OEA, los fujimontesinistas esperan contar con el apoyo del inefable Luis Almagro y convertirlo en el alfil de esa sucia estrategia diseñada para poner trabas de toda índole y evitar que el JNE cumpla con los plazos legales y el país llegue al 28 de julio sin presidente proclamado. Si logran ese objetivo, se habrá generado un peligroso vacio de poder, y frente a ello, la derecha buscará que sea el presidente del nuevo congreso quien asuma interinamente la presidencia de la república y convoque a nuevas elecciones. El nombramiento express del nuevo Tribunal Constitucional y la censura interpuesta contra la mesa del congreso van en esa dirección.

Difícil, sí; pero no imposible.

El fujimontesinismo está seriamente golpeado, pero aún no está derrotado. Keiko todavía tiene cierto margen de maniobra política sustentado en el apoyo total que le brinda el grupo Comercio y un sector importante de la clase empresarial, así como en la presencia que tendrá el bloque de la extrema derecha en el nuevo congreso. Sería de ilusos creer que luego de haber incendiado todos los puentes del consenso político, Keiko decida tirar la toalla sin exigir nada y permitir que Castillo asuma la presidencia.

El otro escenario, no deseable pero que nunca se puede descartar en un país con poca cultura democrática e instituciones débiles, sería que el fujimontesinismo se decante por una salida violenta a la crisis del país, tal como abiertamente proponen esa jauria de militares en retiro, que en su holgazanería bien pagada se han dedicado a conspirar contra la democracia.

La consigna del fraude, enarbolado sin ton ni son por el fujimontesinismo, ha llevado al país a una peligrosa encrucijada que trasciende la actual coyuntura electoral y está sentando un nefasto precedente para el futuro; a partir de ahora los nuevos perdedores de las elecciones van a recurrir a cualquier pretexto para gritar fraude y desconocer los resultados electorales. Ya no se necesita presentar pruebas, solo tener un amplificador para gritar fraude y deslegitimizar toda elección.

Keiko Fujimori nos está dejando el caos político como prueba de su desprecio por el país.

Si la extrema derecha parece tener más a o menos clara sus ideas y solo le faltaría el apoyo de la cúpula militar para ejecutarlas, en las izquierdas las ideas de qué hacer en la actual coyuntura, además de los llamados a esperar que el JNE termine con el lento proceso final para proclamar a Castillo como el presidente del bicentenario, no parecen estar del todo claras, a pesar que -por el momento- están ganando la batalla en las calles.

Me parece que en la precaria coalición política que apoya a Castillo las dudas surgen en cómo enfrentar el enorme reto de garantizar la gobernabilidad del país sin renunciar a la propuesta de cambio defendido con mucha fuerza durante la campaña electoral.

Por eso que en estos días han empezado a circular mensajes con matices diferentes donde unos ponen más énfasis en la gobernabilidad y otros defienden sin ambages las propuestas de cambio.

El anuncio de ratificar a Velarde como presidente del BCR, creo que va más en la dirección de enfrentar el tema de la gobernabilidad del país como tarea central del nuevo gobierno. Lo que no me quedá claro es saber hasta que punto esta decision va significar una desaceleración o renuncia a las propuestas del cambio, Velarde no creo que abdique de su vision neoliberal que ha defendido con obsecuencia en estos 15 años que está al frente del BCR.

No olvidemos que Ollanta entregó el MEF a la Confiep y dejó el BCR bajo el control de Velarde, y los resultados de esa fatal decisión son hartos conocidas: significó la claudicación vergonzosa de Ollanta ante la Confiep y la renuncia a ejecutar el programa del gran cambio por el que votó la mayoría del pueblo. Y en democracia, la mayoría es la que decide.

Creo que la manera como Castillo decida cortar ese nudo gordiano de gobernabilidad y/o cambio, nos dará una idea clara de cuál será el rumbo que finalmente tomará su gobierno. Y aquí la clave va ser conocer quién será la persona encargada de asumir como presidente del consejo de ministros.

Por decirlo de un modo claro: Si Castillo designa al prestigioso abogado Anibal Torres como Primer Ministro, eso significará que el nuevo gobierno va priorizar la gobernabilidad del país por encima de todo. Pero si Castillo decidiera nombrar a Verónika Mendoza como Primera Ministra, creo que ese sería un poderoso mensaje que en el pais el cambio va, sí o sí.

Sería una mala idea se se sacrifica el cambio en aras de lograr la gobernabilidad del país.

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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