Bienvenidos al caos

Por Fredy León

Metieron tanto miedo con el tema de Venezuela que al final el fujimontesinismo nos está convirtiendo en un remedo de Venezuela. Keiko quiere hacer del Perú un país ingobernable y sumido en una crisis política total.

Recordemos la tragedia de Venezuela empezó cuando la oposición venezolana se decantó por una línea maximalista donde su único objetivo era recuperar el poder perdido a como dé lugar; y si para lograr ese objetivo tenían que destruir el país, pues a destruir Venezuela. Y eso lo hicieron gracias al apoyo complice de los Estados Unidos y de los gobiernos derechistas de la región que descaradamente pretendieron promover un cambio de gobierno en Venezuela.

La oposición venezolana, cuando vio que los votos no le favorecían, utilizó el fantasma del fraude electoral para desconocer las elecciones, dinamitar toda la institucionalidad democrática, promover las sanciones económicas contra su propio país y acabar proclamando en una plaza pública a uno de los suyos como presidente de Venezuela. Es decir, la oposición venezolana prefirió el caos antes que reconocer su derrota.

Ese es el peligroso escenario al que el fujimontesinismo está llevando al país a pasos precipitados.

La crisis generada en el Jurado Nacional de Elecciones con la “declinación” de uno de sus miembros a seguir formando parte del máximo ente electoral, lo único que busca es desconocer la voluntad popular expresada en las urnas y desprestigiar todo el proceso electoral para impedir que el profesor Castillo sea proclamado como presidente de la República. Al fujimontesinismo no les importa el país ni su imagen internacional, lo único que les preocupa es defender los intereses de la mafia y evitar que Keiko responda ante la justicia.

El verdadero fraude que se ha cometido en el país son las denuncias de fraude lanzadas alegremente por el fujimontesinismo y donde, hasta ahora, no han logrado presentar una sola prueba creible que avale esa irresponsable actitud. Keiko sabe que el Jurado Nacional de Elecciones no tiene el mandato legal para entregarles el padrón de votantes donde están consignadas toda la información privada de los más de 18 millones de peruanos que asistieron a las urnas. Si keiko afirma que ha habido “falsificación de firmas”, lo más simple y sencillo es ubicar a las personas que ejercieron como miembros de esas mesas (Un presidente, dos secretarios más los personeros de PL y FP) para verificar su denuncia.

¿Por qué no lo hace? Porque simple y llanamente saben que su denuncia es falsa y que la consigna del fraude lo han levantado para destruir el ultimo resabio de credibilidad que existía en el país y deslegitimizar al nuevo gobierno.

El fraude que habla Keiko es como la historia de esa vieja chismosa de la vecindad que cree haber escuchado un disparo y llama a la policia para exigir que encuentren a la víctima. Como la policia no encuentra ningún cadaver, la vieja chismosa los acusa de vagos, ineptos, irresponsables e incapaces.

Keiko está en plan de la vieja chismosa, se ha dedicado a acumular demasiados bidones de gasolina en un país donde abundan los pirómanos y donde resuenan los gritos de guerra de esa derecha bruta y achorada que en su desesperación por no perder sus privilegios han tenido la genial idea de desempolvar la vieja consigna senderista de “salvo el poder todo es ilusión.”

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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