Enterrando el sectarismo

Por Fredy León

En los tiempos del reinado del camarada Ludovico, Patria Roja empezó a hablar del «gran viraje»; nunca entendí de qué se trataba. Ludovico abandonó Patria Roja (o fue expulsado, no estoy seguro) y el «gran viraje» quedó en el olvido. Luego, años después, Moreno comenzó a hablar del «nuevo curso»; confieso que tampoco entendí bien de qué se trataba ¿Un nuevo curso para el país, para Patria Roja o para sus militantes que a paso apresurado marchaban del comedor estudiantil a las oficinas de la derrama magisterial? Y es que Patria Roja hacía ya tiempo que había abandonado su lenguaje radical, ya no defendían la tesis de la «guerra popular del campo a la ciudad», el lema de «el poder nace del fusil» había sido borrado de su logo oficial, en las universidades sus militantes ya no gritaban «estudio, trabajo y fusil» y hasta el bueno de Rolando Breña un día tuvo la brillante iniciativa de acompañar a Alan en la celebración del día de la fraternidad. Cosas de jóvenes, dirán ahora.

Como en la vida nada está quieto y el que no avanza simplemente retrocede, Patria Roja dejó de tener la importancia política que había logrado alcanzar en los años 80 y se convirtió en otra organización mas de la izquierda marginal. Aunque eso sí, resistieron estoicamente en sus maltrechas trincheras de lucha y nunca arriaron sus banderas socialistas; pero como diría el amauta, la lucha por «el socialismo no se nutre de evocaciones dolientes o coléricas ni de esperanzas exaltadas.» Y ahi donde las masas esperaban un gesto de grandeza, Patria Roja solo atinaba a hacer más de los mismo, pero cada vez peor.

Los intentos de convertir a PR en ese «partido revolucionario de masas» con que soñaban sus dirigentes se estrelló contra la dura realidad y terminó en una sucesión de viejos fracasos, decepciones y deserciones de muchos de sus cuadros jóvenes. Era Einstein riéndose de la tozudes humana «Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes.” Cierto, en política no hay cadáveres, ¿pero 50 años intentando lo mismo sin obtener ningún resultado no debería obligar a una profunda autocrítica?

Ahora leo, en la nota que publicaron dando a conocer la realización de su IX Congreso nacional, que su evento se «desarrolló con una profunda actitud autocrítica» y me parece excelente. No existe otra manera de abandonar el inmovilismo político y terminar con la autocomplacencia de la inacción que sometiendo todo lo actuado a las armas de la crítica. Lenin decía que la madurez de un partido comunista se mide en función a su actitud frente a la crítica, y si los camaradas de PR quieren realmente «cerrar un ciclo y abrir uno nuevo» tenían que atreverse a hacer un balance objetivo y profundo de su historia para reconocer que el sueño del partido propio hace tiempo que se ha esfumado y que hoy toca volver a los orígenes para refundar ese Partido que el Amauta concibió.

Por eso que reconforta saber que PR está decidido a «superar los rezagos del sectarismo» que corroe a las izquierdas. El sectarismo no es un problema de la militancia en abstracto, sino que es una tara, un defecto y una deformación ideológica que fue practicado por los cuadros políticos que ejercieron cargos de dirección política y que con su sectarismo hicieron retroceder la conciencia de las masas y frenaron la lucha por el socialismo.

Pero donde si creo que finalmente parece que los camaradas de Patria Roja han decidido apostar firmemente por hacer historia con mayúsculas es cuando afirman que «la unidad adquiere una categoría de principio» y que la «unidad de los comunistas adquiere primera importancia.» ¿Cómo no estar de acuerdo con esa posición?

Yo, como muchos, soy un convencido de que sin la unidad las izquierdas dificilmente podrán ser una alternativa de gobierno y poder; y no solo pienso en que necesitamos la unidad para ganar el gobierno sino en lo que vamos a necesitar después para poder ejercer el gobierno y transformar el país. Y no solo eso, sino que creo que si los comunistas no logran solucionar sus problemas de división, el socialismo seguirá siendo una quimera irrealizable. La victoria se construye sobre la experiencia de las derrotas y la base de nuestras derrotas ha radicado principalmente en ese espíritu de secta que hemos practicado con demasiado empeño durante muchos años.

La historia ha demostrado hasta la saciedad que construir el socialismo es una de las tareas más titánicas y casi imposibles de realizar, muchas revoluciones han fracasado por falta de unidad y las pocas que han triunfado ha sido por que la unidad ha primado. Así de simple.

Ciertamente para lograr la unidad de los comunistas se va a necesitar algo más que buenos deseos, se va necesitar mucha grandeza de pensamiento y capacidad de renuncia a las minucias de la vida, se va necesitar mucha imaginación y bastante realismo político, se va necesitar, como decía el amauta, que los militantes «metan sus ideas en la sangre.»

Luego de mucho diletantismo infecundo creo que finalmente ha llegado la hora de enterrar el sectarismo, de cerrar definitivamente un ciclo de derrotas y empezar uno mucho más complejo y sumamente dificil pero donde unidos podemos triunfar.

Acerca de Wirataka

"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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