Debate entre confesos

Por Fredy León

Si no sabes dónde vas, cualquier camino te llevará allí.
Alicia en el país de las maravilla

 

No soy militante de Patria Roja, cuando ingrese a la Juventud Comunista (1977) éramos un pequeñito grupo, algo menos que medio centenar de militantes de la jota, que a duras penas tratabamos de tener alguna presencia en el movimiento estudiantil de la Universidad San Antonio Abad controlado por Alex Bustamante y Goodofredo Mendoza, ambos militantes de Patria Roja; en ese entonces, Tany Valer, que era el máximo dirigente de PR en Cusco, ordenó cerrar las puertas del Paraninfo Universitario para impedir una conferencia a la cual había sido invitado el Embajador de Cuba en el Perú. El PC tenía una presencia importante a nivel de los empleados y docentes, en el PC militaban intelectuales de mucha valía y profesionales de amplio prestigio, tanto a nivel académico como en el plano político, difícil olvidar los nombres de “dogo” Flóres, el “puka” Willis, el “chusco” Luizar, Herbet Vidal o Marcos Arriola, por citar a unos cuantos integrantes de esa famosa célula Amauta -que fue el semillero político donde muchos jóvenes comunistas nos formamos- y que estuvo conformado por intelectuales comunistas que marcaron un hito importante en el desarrollo académico de la UNSAAC.

En esos tiempos la UNSAAC era uno de los principales centros del activismo politico, su histórico patio central fue escenario de grandes debates y la lucha por controlar los pizarrines era algo menos que una batalla épica. Como éramos un grupo pequeño -“los revis o crikos” como despectivamente nos llamaban los “maoistas”- Patria Roja nos consideraba como su principal enemigo, buscaban aislarnos, impedían que participemos en los debates y no podíamos utilizar las famosas pizarras, el principal medio de difusión política en la UNSAAC. Recuerdo que la primera vez que dejaron a un dirigente de la jota, Jesús Manya, participe en un debate, acabó con la cabeza rota y el pequeño grupo que lo secundábamos tuvimos que salir corriendo. Claro que nosotros les respondiámos con la misma moneda en el movimiento sindical. En un mitin del primero de mayo donde participaba Eduardo del Castillo, en ese entonces Secretario General de la CGTP, Goodofredo Mendoza, presidente de la FUC, terminó con la cabeza rota y los feristas (Frente Estudiantil Revolucionario) salieron huyendo de la Plaza de Armas. La guardia obrera en el Cusco se estrenó contra los feristas.

Años después, en 1991, un camarada de la Juventud Comunista fue elegido presidente de la FUC en una lista unitaria promovida por la jota -Nueva Universidad- y donde Patria Roja participaba como una fuerza minoritaria. La noche del escrutinio electoral, Guyen Hilares, dirigente del FER del Perú, fue asesinado en las puertas del Paraninfo Universitario.

Eran tiempos donde ingenuamente creíamos que el poder estaba en controlar la FDTC o la FUC y que había que destruir al enemigo para fortalecer al partido. Y el enemigo a destruir estaba en casa. La lucha en el movimiento social no era contra el enemigo de clase; era entre los revisionistas y la ultraizquierda.

Desde 1964 hasta creo mediados del 80 la historia de la izquierda comunista ha sido la historia de la pugna entre pro soviéticos y pro chinos por hegemonizar un pequeño sector de la sociedad.

PR tiene razón cuando afirman que ”El Partido es hijo de la lucha de clases, también de su tiempo. Lleva su marca…” (Tesis 77). Somos productos de un tiempo falso, del tiempo de la aguda pugna internacional entre la Unión Soviética y la China Popular, de la disputa ideológica y política entre el llamado “social imperialismo ruso” y la china de Mao a punto de dar “el gran salto” hacia el comunismo, llevamos la marca del sectarismo y la intolerancia. Y mientras nosotros utilizamos nuestro tiempo para recoger las minucias que dejaba esa disputa internacional, el país nos quedó demasiado grande…y lejano.

Traigo todo esto a colación porque a raíz de un artículo mio se ha generado un pequeño debate con algunos camaradas de Patria Roja sobre el tema de la unidad de los comunistas, y como yo he llegado al convencimiento de que resulta un sin sentido que sigan existiendo dos organizaciones que se reclaman herederos del partido fundado por Mariátegui y creo que la unidad es la mejor –y quizás la única- alternativa que los comunistas tenemos para contribuir a la construcción de una patria nueva, no puedo menos que manifestar mi acuerdo con el análisis y autocrítica que ellos hacen sobre la situación de Patria Roja “En el curso de la crisis política del último año nuestro papel fue marginal cuando debió ser protagónico” (Tesis 75), pero donde no me convence y no estoy de acuerdo son con los remedios que proponen para salir de esa situación “de años de defensiva y estancamiento” (Tesis 1) Ellos creen que por algún arte de magia finalmente van a convertir Patria Roja en ese partido que dice luchara por “el socialismo y más allá aún, el comunismo, que será obra de generaciones y enfrentará infinitud de vicisitudes” (Tesis 70)

Me parece que lo que proponen como alternativas, si así se le puede llamar a esa esperanza de encontrar su destino elegido, se reduce a un acto de fe “El Congreso llama a todo el Partido a examinar estos problemas con objetividad, espíritu comunista y voluntad de renovación, y resolverlos con firmeza.(Tesis 88). Ahí donde debería haber la audacia de plantear un camino, solo quedan llamados a la conciencia.

Revertir esa situación de crisis partidaria les va demandar tiempo y mucho esfuerzo; las grandes limitaciones que muestran creo que son una clara expresión de que ese proyecto político que surgió en 1969 para remover desde sus escombros la sociedad “semicapitalista y semicolonial” ha llegado a un nivel de agotamiento histórico, es el ocaso de una idea, el final de un camino.

El sueño del partido propio ha muerto, negarse a enterrarlo es cosa de necios, no de revolucionarios.

Y esto, no es poca cosa para un partido que desde su fundación ha estado dirigido por Alberto Moreno, y recien, luego de 50 años, acaba de descubrir que ha llegado el momento de “eliminar el culto por los cargos o perpetuarse en ellos” (Tesis 80)

Por eso, en el tema de la unidad, me cuesta entender la enorme distancia que hay entre la palabra y los hechos. Patria Roja dice que va “trabajar con honestidad y firmeza por la unidad más amplia de las izquierdas” (tesis 3) pero al mismo tiempo no muestran esa misma firmeza y convicción para forjar la unidad de los comunistas. ¿Cómo explicar esa pequeña contradicción? Queremos la unidad, pero…

Como dije al inicio, no soy militante de Patria Roja, ellos decidirán libremente su camino a seguir, lo único que hago es expresar una opinion solitaria sobre un tema que me interesa, “repensar el papel del Partido”(Tesis 76), pero como hace tiempo vengo sosteniendo, más que el destino de las siglas partidarias, a mi me preocupa el destino de la revolución socialista. Y ese destino, nos guste o no, está intimamente vinculado a la generosidad e inteligencia que muestren los comunistas en el tema de la unidad.

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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