Una izquierda sin vocación

Por Fredy León

Algunos están contentos con las izquierdas que tenemos, yo no. No es que esté decepcionado con el pensamiento de izquierda, si no que soy crítico con la práctica de esas izquierdas que tienen el suelo como su horizonte histórico.

Soy y sigo creyendo que mientras el capitalismo concentra la riqueza en unos pocos, produce miseria y genera grandes desigualdades, el socialismo es la mejor alternativa para redistribuir las riquezas y construir una sociedad justa, democrática y solidaria.

Pero para alcanzar ese objetivo necesitamos construir una organización de hombres y mujeres dispuestos a hacer historia con mayúsculas. No creo que la lucha por el socialismo se desarrollle de manera espontánea ni que el socialismo va llegar producto de las casualidades. Creo en la acción conciente del hombre como factor esencial del devenir histórico.

Y por esa razón soy muy crítico con las izquierdas que tenemos. Y hablo en plural porque para mí las izquierdas son Nuevo Perú, Frente Amplio, Democracia Directa, Juntos por el Perú, Perú Libre y otros tantos movimientos regionales que llevan escrito la palabra socialista en sus idearios políticos.

Nuestras izquierdas son sectarias y sus líderes no tienen vocación de hacer historia. Carecemos de esa sensibilidad política para entender que muchas de nuestras derrotas han sido culpas nuestras y las pocas victorias obtenidas fueron producto de que marchamos juntos.

¿Si no podemos conversar entre nosotros y ponernos de acuerdo en un programa mínimo, cómo pretendemos gobernar un país tan amplio y diverso? Y hablo de gobernar en el sentido de transformar el país y no de administrar el presupuesto del Estado.

Salvo que esas izquierdas estén atrapadas por una mentalidad contestataria y se sienten felices de ser la eterna oposición, unas izquierdas sin vocación de poder y que en la práctica han renunciado a la osadía de lanzarse a “tomar el cielo por asalto.”

Sin vocación unitaria es poco o nada lo que las izquierdas pueden hacer. Seguiremos marchando, protestando, exigiendo, denunciando pero nunca llegaremos a ser gobierno y poder. En ese aspecto la derecha es más realista. Cuando ven peligrar su poder, se unen y defienden juntos sus intereses de clase.

Necesitamos unas izquierdas que se pongan el país sobre sus hombros y se atrevan a marchar juntos para construir la patria nueva. Y para eso necesitamos militantes izquierdistas que sean críticos con las conductas sectarias de sus dirigentes, derriben muros de intransigencia, conviertan sueños en realidades y abran las anchas alamedas de la historia para que un hermoso amanecer transite ese Perú nuevo que hace casi un siglo soñaba el Amauta José Carlos Mariátegui.

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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