La selección es la patria

Por Fredy León

10 mil kilómetros recorridos en 21 días -y sin haber pinchado un solo neumático- han dejado un torbellino de gratos recuerdos. Viajar por Rusia, ese inmenso país que aún despierta miles de interrogantes y vivir la fiesta del mundial, alentando a la blanquirroja, fue una linda vivencia; pero como muy bien dicen, en la vida la dicha no es eterna y todo tiene su final. La prematura eliminación de la selección le quitó su encanto mágico al mundial. Futbolísticamente hablando, la selección mereció mejor suerte, pero hay que reconocer que al fútbol peruano le falta más calidad para competir con éxito a nivel mundial; pero a pesar del fracaso, creo haber vivido con una pasión, al borde del éxtasis total, la presencia de la blanquirroja en el mundial de Rusia 2018. De esos 21 inolvidables días me quedo con tres recuerdos:

 

– La actitud de los hinchas peruanos. Su alegría y aliento incondicional a la blanquirroja, tanto en el estadio como fuera de ella, fue espectacular. Rusia, para los peruanos, fue una fiesta y lo vivido en Saransk, no hay forma de describirlo. Más de 40 mil peruanos desfilando por esa hermosa avenida, la Volgogradskaya Ulitsa, rumbo al Mordovia Arena, remeciendo la tranquilidad de la ciudad con los cánticos y gritos de alientos que anunciaban el regreso de la blanquirroja a la cita mundialista, fue algo que difícilmente puede repetirse. Fueron momentos impresionantes que había que vivirlo para poder contarlo. En Saransk, Rusia se rindió ante la alegría de la hinchada peruana, y toda una nación vio que con fe y pasión los peruanos podemos lograr muchas cosas, no solo a nivel del fútbol, sino fundamentalmente a nivel de nuestra sociedad.

 

– “Cuando despiertan mis ojos y veo, que sigo viviendo contigo Perú” Como acertadamente lo dijo un periodista brasileño, en el Mordovia Arena debió haber un genio para, minutos antes del encuentro con Dinamarca, poner esa hermosa composición y dejar que al compás de las voces de los inolvidables Arturo “zambo” Cavero y Óscar Avilés, miles de peruanos se pusieran de pie e hicieran vibrar de emoción total a todo el estadio, entonando a puro pulmón las letras de esa bella melodía. Fue un momento indescriptible, y no es exageración decir que en esos dos largos minutos, todo un pueblo sintió la emoción de verse identificado, no solo con esa canción, sino con una patria que lucha por encontrar su propio camino de progreso y bienestar general.

 

– La nobleza del pueblo ruso. Por todos los lugares que hemos recorrido, desde Sochi, que es la parte más occidental de Rusia, hasta Yekaterimburgo, la puerta de entrada a Euroasia, y a pesar de los inconvenientes del idioma, hemos sentido un calor humano y un trato amable, gentil y hospitalario por parte de los rusos que siempre se mostraron muy amables y dispuestos a brindarnos lo mejor de su amistad. En nuestro largo recorrido hemos conocido a personas bellas y dejado lindas amistades que dicen mucho de la nobleza del pueblo ruso. A todos ellos ¡Bol’shoye spasibo! (¡Muchas gracias!)

 

Decía el filósofo francés Albert Camus, “La bandera de la patria es la camiseta de la selección nacional de fútbol. No hay lugar en el mundo donde un hombre pueda sentirse más contento que en un estadio de fútbol.” Y creo que esto vale más para países que tienen destinos inciertos, como el nuestro. En nuestro país el fútbol actúa como un refugio durante 90 minutos donde se manifiestan esos sentimientos de identidad que nos unen bajo un objetivo común. Lo que a veces la política no llega a entender o concretizar, se expresa o se logra con mayor naturalidad a nivel del fútbol.

 

Si algo podemos aprender de esos minutos vividos en el mundial, donde por un instante todos fuimos una sola voz y vestimos una sola camiseta, es que el fútbol nos puede ayudar a reencontrarnos como nación y descubrir esa verdad que está oculta bajo la pasión por el deporte rey, y es que como escribió el mítico jugador argentino Santiago Solari “Lo que un pueblo es a nivel emocional, ético, moral, cultural y educativo se ve reflejado en el ámbito de su fútbol: cómo se comporta y se expresa su gente; cómo se respeta entre sí, su respeto por las reglas; cómo se desenvuelven las fuerzas del orden; cómo actúan los representantes de los clubes; cómo funcionan sus leyes y su justicia; cómo funciona su política y sus políticos; cómo retransmiten e informan los medios…” (Santiago Solari, “Alegato por el fútbol”)

 

Vale la pena recordarlo ahora que todos volvemos a la normalidad, que la vida vuelve a su curso y hay que seguir luchando para tener un país que no solo se emocione durante 90 minutos, sino que tenga la capacidad para que esa alegría y felicidad, vivida por nuestro pueblo durante el mundial, sea parte sustancial de nuestra historia. Fue lindo gritar a viva voz el primer gol de Carrillo contra Australia, pero más lindo y emocionante será cuando nuestro pueblo grite el ansiado gol de nuestro querido Perú contra la injusticia y la miseria.

 

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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