Flora María Mamani: ¡Coraje de mujer!

Por Fredy León

 

No tengo el honor de conocerla personalmente, la casualidad hizo que nos contactáramos por facebook. Fue a raíz de un artículo publicado donde recordaba a dos jóvenes comunistas arequipeños –Alipio y Marco- que allá por los años de 1982 tomaron la decisión de integrarse a las guerrillas del Farabundo Marti de Liberación Nacional (FMLN) y cayeron muertos en combate en las montañas de El Salvador, que empecé a conocerla.

 

Recuerdo que lo primero que me dijo fue: “compañero, quiero encontrar la tumba de mi hermano para traer sus restos y sepultarlo en mi pueblo.”

 

Esto fue hace dos o tres años.

 

¡Y vaya que cumplió su objetivo!

 

Su nombre es Flora María Mamani Luis, hermana menor de Alipio Donato Mamani Luis, el joven guerrillero que ofrendó su vida luchando junto al pueblo salvadoreño, que murió en combate y sus restos fueron sepultados en medio de la cruenta guerra que vivió El Salvador en una tumba anónima en algún recóndito lugar de El Salvador.

 

Confieso que no tengo palabras para valorar en su real dimensión la solitaria y titánica labor realizada por esta valiente mujer, que luego de un largo camino logró cumplir con ese compromiso asumido en silencio y honrar la memoria del hermano caído en combate en tierras lejanas.

 

Trato de imaginar toda la peripecia vivida por Flora María Mamani durante estos extensos y azarosos años vividos con una sola idea fija en su mente: encontrar la tumba donde reposan los restos de su hermano.

 

Como ella me dijo en una ocasión “tengo mis hijos, pero me falta mi hermano. Alipio me dejó cuando yo era adolescente, me dejó dentro del Partido, éramos tan unidos los dos que cuando se fue no sabía que hacer.”

 

Hay que tener realmente mucho coraje, fortaleza, entereza humana y un inmenso cariño por el hermano ausente para emprender, en solitario y sin recursos económicos, un camino tan cruel y despiadado.

 

Y es que la batalla personal de Flora María Mamani fue una larga lucha contra el tiempo, contra el olvido y la resignación.

 

¡Y ella venció todos los obstáculos!

 

Encontrar la tumba de Alipio, el joven moqueguano que murió en El Salvador, era una misión casi imposible, por las circunstancias y condiciones en que ocurrió la muerte de Alipio. Y sobre todo, por el tiempo transcurrido. Han pasado más de 30 años desde la muerte de Alipio, que casi no quedan vestigios ni recuerdos de la existencia humana del joven guerrillero.

 

Fueron años de trabajo paciente dedicados a recoger datos, buscar informaciones, tratar de ubicar a gente que estuvo en la columna guerrillera donde participó Alipio Mamani y reconstruir parte de la historia de una lucha librada en situaciones de extrema clandestinidad.

 

En esa labor no había lugar para la desesperanza, el desaliento ni la resignación. Solo ella sabe las penurias que ha pasado, las incomprensiones y renunciación que tuvo que hacer al abandonar una vida sin preocupaciones ni angustias para abocarse a una labor que para muchos era una causa perdida.

 

Pero Flora María Mamani demostró estar hecho de una fibra humana muy especial, de una fortaleza increíble y una voluntad de lucha a toda prueba. Ella se propuso un objetivo y no descanso hasta conseguir su cometido. Pero no solo eso, sino que al parecer obtuvo también valiosa información sobre los restos de Ursus, que probablemente se encuentren en un museo artesanal construido por el FMLN, junto a su ropa y su fusil.

 

Luego de años de paciente trabajo y gracias al apoyo solidario de compañeros que formaron parte de las brigadas internacionalistas que combatieron en El Salvador, Flora María logró llegar al sitio donde se encuentra la tumba de su hermano, en el poblado de Santa Ana, un pequeño lugar ubicado entre la frontera con Honduras y Guatemala.

 

Me comenta Flora María que ahora solo queda hacer los trámites necesarios para lograr la repatriación de los restos de Alipio Donato Mamani Luis y darle sepultura en su tierra natal.

 

A Flora Maria Mamani Luis solo me queda decirle gracias por esa hermosa lección de amor hacia el hermano, el camarada caído en combate en tierras lejanas. Gracias por tu coraje, valentía y fortaleza demostrada en todos estos años de lucha solitaria y silenciosa por rescatar del olvido a dos jóvenes comunistas que partieron en silencio a luchar junto al pueblo salvadoreño, y muy pronto, Alipio y Marco, volverán invictos a la patria para seguir librando nuevas batallas junto a su pueblo.

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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