Sectarios ¡Dividámonos!

Por Fredy León

 

Somos sectarios. Haríamos bien en reconocerlo. Somos todo lo opuesto a lo que Mariátegui predicó. Mariátegui era un político convencido del Frente Único, nosotros somos entusiastas partidarios de la división eterna. La división es lo que nos identifica. La historia de las izquierdas, es la historia de sus continuas divisiones, desde 1963 hasta la fecha. Y hasta el mayor intento de reunificación de un importante sector de las izquierdas, como fue la constitución del Partido Unificado Mariateguista, terminó en una división, entre “libios” y “zorros”; entre los entusiastas seguidores de Javier Diez Canseco y los partidarios de Santiago Pedraglio.

 

Somos como la madre que ante la inconducta de su hijo, lo mejor que atina a decir que los malos amigos son los responsables de los desvaríos cometidos por su hijo. Y para evitar que su hijo vaya por el camino equivocado de la vida, decide aislar a su hijo, prohibirle que se junte con las malas amistades.

 

Eso somos. Cada quién acusando de “sectarios a los otros”.

 

Los dos partidos comunistas vienen hablando de unidad desde el 2005, han realizado actos conjuntos, firmado un documento público comprometiéndose a la unidad, patrocinado un evento internacional donde anunciaron su inminente unidad…y siguen divididos.

 

Somos sectarios porque en la práctica no tenemos voluntad unitaria. Y en política, los hechos son los que cuentan.

 

Patria Roja habla de “un solo programa, un solo frente, un solo candidato” y al mismo tiempo marca distancias con la candidatura presidencial de Gregorio Santos, expulsado no hace mucho de Patria Roja dice por su actitud caudillista.

 

¿Alguien puede imaginar a Patria Roja apoyando la candidatura presidencial de Goyo Santos?

 

¿Entonces en qué queda la consigna de un “solo candidato”?

 

¿O alguien puede imaginar a Goyo Santos declinando a sus ambiciones personales en aras de un proyecto unitario? Si no tuvo el gesto heroico de hacerlo en las elecciones pasadas, dudo que ahora tenga esa actitud. Nuestra izquierda no se caracteriza precisamente por actos de grandeza.

 

Gonzalo García, destacado intelectual que pagó caro las consecuencias de las inconsecuencias sectarias de la izquierda tradicional, aparece convocando a la gran unidad, y como San Martín de Porras cree que basta su palabra para sentar al perro, gato y pericote tras unas siglas.

 

¿Qué credibilidad puede tener alguien que cuando perdió la elección interna ante un desconocido, demostró una reacción infantil y se dedicó a patear a la mala el tablero unitario?

 

No creo que Gonzalo García por unitario haya mandado al trasto ese “proyecto unitario” que en su momento pregonaba ese sector de la izquierda tradicional. ¿O sí?

 

¿Cómo se puede construir la unidad de las izquierdas cuando precisamente un sector de la izquierda tradicional decide priorizar sus alianzas electorales con Yehude Simon y Julio Guzmán, que de izquierdistas tienen lo que yo tengo de físico nuclear?

 

Somos sectarios. Es mejor reconocerlo. Así las derrotas serán menos amargas y no habrá espacio para el reproche.

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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