Prohibido pensar

 

 

Por Fredy León

 

En la antigua tradición de los partidos comunistas, la realización de un congreso era el punto culminante de todo un proceso de análisis teórico de la realidad nacional e internacional, un debate colectivo de la línea política y el balance crítico de la organización partidaria.

 

No se trataba únicamente de cumplir con un mandato estatutario, sino que el congreso era todo un reto a la inteligencia del partido; un instante en la vida partidaria dedicado a reflexionar, a sumergirse en la realidad y elaborar, desde la óptica marxista, las propuestas y alternativas a los problemas que la lucha revolucionaria plantean.

 

En la preparación de ese máximo evento, la voz de Carlos Marx resonaba con especial fuerza “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.”

 

Por eso, un congreso de los comunistas, para que tuviera alguna importancia, tenía que atreverse a pensar e imaginar el futuro. Se trataba de pertrechar con ideas nuevas a la militancia comunista y reafirmar la convicción revolucionaria en la justeza de nuestros ideales para luchar por hacer realidad nuestro objetivo supremo: el socialismo.

 

No olvidemos que los partidos comunistas surgieron como una fuerza revolucionaria, transformadora y profundamente renovadora de la sociedad, una organización dotado de un método de análisis -el materialismo dialéctico- y que sometía todo lo existente a la despiadada crítica de la razón.

 

Los congresos partidarios no eran ningún acto de fe, eran el escenario de apasionados debates y confrontación de ideas, propuestas y alternativas revolucionarias. Eran la expresión viva de la democracia interna en un partido que se encontraba en el centro del conflicto político y defendía con firmeza e inteligencia los intereses de las fuerzas del trabajo en su lucha contra el dominio del capital.

 

En la historia del PC, dos son los congresos que han tenido importancia histórica: El I congreso realizado en 1942 y el VII congreso efectuado en 1976.

 

El resto, especialmente los últimos congresos, solo han servido para levantar la mano.

 

El I Congreso fue en la práctica el evento fundacional del Partido que permitió agrupar organicamente a los diversos grupos de comunistas que actuaban de manera dispersa y aislada, elaborar una sola línea política, elegir a la dirección nacional y deslindar posiciones con el oportunismo de derecha, representado por Eudocio Ravines, que con su política de colaboración de clases, negaba la esencia revolucionaria del PC.

 

El I congreso se llevó a cabo en medio de la clandestinidad en que el PC actuaba. Su realización demandó un gran esfuerzo y capacidad de movilización de la militancia comunista agrupada en la incipiente organización partidaria.

 

A su vez, el VII congreso fue importante por el alto nivel teórico de los documentos congresales y la calidad y profundidad de los debates. El partido había alcanzado su madurez política e ideológica, contaba con valiosos cuadros, tenía reconocidos dirigentes comunistas y poseía una fuerte influencia de masas. El PC de esa época era una fuerza política respetada, con una sólida organización a nivel nacional y su actividad repercutía en toda la sociedad.

 

Al PC la derecha y el poder oligárquico lo combatían con singular fiereza, pero dificilmente podían ignorar su presencia, no podían negar el prestigio de las ideas comunistas ni la importancia que iba adquiriendo el PC en la vida politica nacional.

 

Luego del VII congreso, los problemas internos y discrepancias políticas de cómo enfrentar los tramos finales de la lucha contra la dictadura de Morales Bermudez llevaron al surgimiento del grupo fraccional autodenominado “mayoría”. Esto propició que el principal núcleo de dirección politica surgido de ese congreso, se desintegre bajo el fuego graneado de esa absurda disputa interna.

 

El X congreso realizado en 1992 fue una oportunidad perdida, un evento que estuvo a punto de fracasar y que terminó con un sabor agridulce, dejando una organización en la práctica fracturada en dos fracciones. Creo que en ese evento al cc Jorge del Prado le faltó tener una visión de futuro y equivocadamente se resistió a encabezar y dirigir el natural proceso de renovación partidaria, tal como era el sentir mayoritario de los delegados.

 

El X congreso, forzados por la crítica situación que se presentó en la plenaria final, tuvo que improvizar la elección de un nuevo Comité Central, y en medio de esa caótica reunión, donde el sector minoritario que apoyaban al cc Del Prado abandonaron la plenaria, no quedó más alternativa que elegir de manera apresurada un nuevo Secretario General.

 

Lo que debió ser una medida excepcional en un momento crítico del Partido, se convirtió lamentablemente en una norma de conducta. La improvisación y falta de una correcta política de promoción de cuadros llevaron al partido a una seria crisis de dirección que ha desdibujado totalmente su identidad revolucionaria.

 

El PC ha logrado sobrevivir en condiciones muy difíciles, pero un partido que existe solamente para sobrevivir, nunca será capaz de una obra histórica.

 

Los graves errores cometidos últimamente por una dirección oportunista que nunca estuvo a la altura que las necesidades de la lucha política exigían, han convertido al PC en una fuerza política intrascendente.

 

¿A quién representa actualmente el PC?

 

A nadie. Sus ¿dirigentes? viven en el anonimato total, no forman parte de ninguna corriente de opinión pública, no defienden ningún proyecto revolucionario y no tienen ninguna gravitación intelectual ni social en la política peruana.

 

El vínculo histórico que, desde su fundación, identificaba al PC con la clase obrera y que fuera construido en la acción de masas y la lucha por el socialismo, ha desaparecido. La clase obrera peruana ha perdido su condición de fuerza social revolucionaria y el PC se ha sumido en un marasmo de confusiones. Hoy es una organización reducida a la nada, sin un proyecto político propio y aislado de las masas populares.

 

En el publireportaje que aparece en el último número de Unidad, el periodista Joel del Solar, no sé si en un arrebato de honestidad inocente o ingenuidad sumisa, pregunta sobre las causas que han llevado al PC ha convertirse “en un partido dividido, sin fuerza, en la práctica inexistente.”

 

La respuesta es de antología y refleja la pobreza de ideas, mediocridad intelectual y degradación del pensamiento marxista que lastimosamente se ha impuesto en el viejo partido fundado por Mariátegui.

 

Según su ocurrente Secretario General, la causa de “la inexistencia del PC” se debe “al trasnochado método anticomunista programado por el Pentágono y la CIA”

 

¡El Pentágono y la CIA han declarado la muerte política del PC y a su Secretario General le han prohibido pensar!

 

No resulta entonces extraño que con ese razonamiento ajeno totalmente al análisis marxista, con esa mentalidad derrotista y pesimista que trasmite su máximo dirigente, el PC se encamine hacia su XV Congreso Nacional como esas ovejas que se dirigen al matadero.

 

Sus documentos de discusión -tesis políticas y orgánicas- están totalmente desfasadas, no solo han perdido actualidad sino que no contienen ninguna propuesta que valga la pena tomar en serio. No hay un análisis del período político, no hay una caracterización del régimen actual, tampoco hay un evaluación de la correlación de fuerzas, de las tendencias de su desarrollo ni de los proyectos estratégicos que están en disputa.

 

Por primera vez en su historia, el PC va a un congreso con una orfandad absoluta de ideas y sin una propuesta que mínimamente puede ser considerado como las bases para elaborar una táctica y estrategia que sirva para la lucha revolucionaria en el actual periodo político.

 

Y no solo eso, sino que el congreso ha perdido su capacidad de ser la máxima instancia de decisión partidaria. En un documento publicado hace poco, informan que el Comité Central ha tomado por unanimidad la decisión de “Inscribir bajo el registro del Partido Humanista Peruano un nuevo Referente Político.”

 

Pero ni en eso son coherentes. Hablan de crear “un nuevo referente” pero dejan abierto las puertas para que en las regiones cada quién haga lo que pueda o lo que quiera. ¿Estarán dispuestos los comunistas lambayecanos en apoyar la candidatura de Yehude Simon al gobierno regional?

 

Al no existir una visión integral del país, las condiciones para que florezcan el oportunismo electorero son propicias y las famosas “peculiaridades” locales se impongan sobre la necesidad de construir un proyecto nacional.

 

Si la decisión de colgarse del saco de un aventurero como Simon está ya tomada, ¿qué va discutir entonces el congreso? Nada que valga la pena.

 

La actual dirección ha llevado al PC a la vieja política de hechos consumados, se han colocado como furgón de cola de Yehude Simon, un triste personaje que representa lo peor del oportunismo politico.

 

La única justificación para esa alianza electoral radica en que la organización de Simon cuenta con el codiciado registro electoral. Eso explica la desesperación de la actual dirigencia del PC en suscribir ese acuerdo. La actual dirección nunca tuvo una idea, una propuesta propia o la intención política para desarrollar un proyecto estratégico que tenga el socialismo como el objetivo central.

 

No es que sea equivocado promover una alianza electoral con fuerzas ubicadas en ese difuso espacio denominado centro. Lo equivocado es renunciar a una identidad política para subordinarse a un proyecto electoral que tiene como única justificación no quedar fuera, una vez más, de las elecciones.

 

En política el orden de los factores cuenta. Y mucho.

 

En esas circunstancias todo indica que el único objetivo del congreso será elegir (o reelegir) al Secretario General. Y por eso la disputa se ha trasladado a la lucha burocrática por tener el control del congreso.

 

El XV congreso se ha convertido en una caricatura de evento donde está prohibido pensar. Cuando en un congreso no hay ideas para debatir, solo se necesita llevar a los “delegados” para que levanten la mano.

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Acerca de Wirataka

"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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2 respuestas a Prohibido pensar

  1. enrique dijo:

    ¿Y por qué no se menciona para nada que siempre el PC fue un partido estalinista, en donde se usó el recurso de ganar mayoría a como de lugar para imponer el “centralismo democrático”?. ¿Por qué no se menciona para nada que gracias al “internacionalismo proletario” el PC estuvo dependiendo económica, política e ideológicamente del PCUS y que no tuvo la oportunidad de mantener una equidistancia de la bronca chino-soviética, con la desgracia posterior del rompimiento de importantes cuadros en los frentes campesino y estudiantil y su influencia, que nunca se recuperó? ¿Por qué no se dice que en los “democráticos” congresos del PC, la Comisión de Candidaturas llevaba como ofrenda la lista de propuestos al nuevo Comité Central a manos del secretario general, quien como un Stalin redivivo tachaba los nombres de los camaradas “incómodos”, y la lista que se presentaba a los delegados llegaba amputada para asegurar la continuidad de la “nomenklatura” partidaria?. ¿Por qué no se critica la adhesión ciega e inconsecuente a la historia “oficial” contada en la URSS, en la cual se “desaparecían” de dicha historia a viejos bolchevique que fueron barridos por las “purgas” estalinistas y no mencionaba para nada sus importantes aportes para la victoria de Octubre del 17 y la existencia del poder soviético, como la del presidente el Comité Militar Revolucionario, del creador del Ejército Rojo, del presidente del Soviet de Petrogrado y de dirigente del partido bolchevique, Trotsky? ¿Por qué se calla cuando el PC se sumó al coro descalificador a Solzhenitzin cuando publicó su obra “El Archipiélago GULAG”, en donde denunciaba la existencia de miles de campos de trabajos forzados en la URSS, por donde pasaron decenas de millones de soviéticos, verdaderas máquinas de exterminio, de trabajo esclavo, columna vertebral de los “exitosos resultados” que demostraban el “impetuoso crecimiento de las fuerzas productivas en el socialismo”?.

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    • Wirataka dijo:

      Son varias afirmaciones que merecen una replica. Creo que para ser serios merece la pena escribir un artículo y tratar sobre Stalin con mayor rigurosidad histórica. Un tema difícil pero queda la promesa de escribir y responder con la seriedad del caso tus puntos de vista.

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