Claudicación total

Por Fredy León

Al leer ese acuerdo electoral suscrito por las cúpulas del Partido Humanista, Ciudadanos por el Cambio, Fuerza Social, Patria Roja, y a la espera de la firma del PC que aduce “no tener acuerdo orgánico” para suscribir ese documento, pero paradójicamente su responsable de frente único participa entusiastamente de todo ese proceso, se me viene a la memoria esa famosa frase acuñada por el viejo Marx “La historia se repite dos veces. La primera como tragedia, la segunda como farsa.”

La tragedia fue lo que aconteció con ese difuso conglomerado denominado Únete en las elecciones del 2016, cuando Yehude Simons al ver que sus ambiciones presidenciales no despertaban ningún entusiasmo en la estupefacta y desorientada militancia izquierdista, no tuvo reparos en dejarlos tirados ad portas del proceso electoral; lo sucedido después con Únete fue trágico, quedó reducido a la nada.

La farsa es lo que hoy anuncian entre gallos y medianoche: Únete vuelve como la novia despechada a tocar las puertas de Yehude Simons y comedidamente se ofrece para cargar su anda electoral en su enésimo intento de querer postular como candidato presidencial en el 2021.

Grande debe ser el temor de los dirigentes de Únete de volver a quedar marginados del proceso electoral del 2021, que muy temprano se les ha ocurrido la genial idea de cobijarse de nuevo bajo ese putrefacto “vientre político” denominado Partido Humanista.

El único artilugio que tienen para justificar toda esa farsa política que vienen montando es el registro electoral con que cuenta el Partido Humanista y la promesa hecha por Yehude Simons, que ahora sí honrara su palabra, que Gustavo Guerra García puede dormir tranquilo soñando con la candidatura para la Alcaldía de Lima y que los desesperados dirigentes de Únete pueden olvidarse de la dura tarea de recoger firmas, tal como Gonzalo García anunció, y empezar a ilusionarse con alguna candidatura el 2018 o el 2021, siempre y cuando Yehude se los permita.

Pero lo que realmente llama la atención es la actitud de los viejos partidos comunistas que en su soledad no tienen objeción en deslizarse cada vez más hacia la derecha y arrimarse a un cadáver político con la única finalidad de no quedar otra vez fuera del proceso electoral.

Yehude Simons ya no tiene nada de izquierdista, ni siquiera el recuerdo de su pasado político. Yehude es para la izquierda lo que Acuña es para la juventud: una estafa política en todo el sentido de la palabra.

El acuerdo electoral entre Yehude y Únete tiene un fuerte tufillo oportunista. Esto explica por que hasta el lenguaje empleado en la redacción de ese documento se ven obligados a recurrir a utilizar una serie de eufemismos para intentar justificar la renuncia a su identidad histórica de izquierda. Esa alianza electoral que Únete viene impulsando con Yehude aparece con la firme intencionalidad de ocupar ese difuso, manoseado e inexistente espacio del “centro político.”

Por ese motivo, me atrevo a afirmar, que este ucase electoral fue cocinado en las alturas, sin el conocimiento de sus militantes y al viejo estilo de la política de hechos consumados, y  parece que en el caso del PC, esta decisión ha generado fuertes descontentos en su militancia, lo que ha obligado a su dirección a abstenerse momentáneamente de firmar ese documento.

Lo que sucede en el PC es realmente grave. Dicen que no tienen “acuerdo orgánico” para subirse oficialmente al carro electoral de Yehude, pero a su vez, no tienen ninguna otra alternativa. Sin Yehude no son nada.

De forma premeditada han desarmado políticamente al partido y lo han conducido a una situación de punto muerto. De manera obcecada se negaron a trabajar con seriedad un proyecto estratégico unitario que apunte a fortalecer una opción de izquierda representado por el Movimiento Nuevo Perú y aceptar el liderazgo político de Verónika Mendoza, y en su lugar, decidieron priorizar una alianza electoral bajo la conducción de Yehude y con la peregrina ilusión de aglutinar a lo que ellos denominan “el centro político, sectores progresistas y la izquierda democrática (sic)”

La experiencia ha demostrado que cuando un Partido Comunista se escora hacia el centro, al final termina defendiendo posiciones de derecha, y la alianza electoral que proponen con Yehude, va lamentablemente en esa dirección. Esa política de alianzas que defiende el PC es la claudicación total y la renuncia a construir desde la izquierda revolucionaria un proyecto de confrontación con el modelo neoliberal y el sistema capitalista. En definidas cuentas, es una renuncia al socialismo como objetivo estratégico de la lucha política del Partido Comunista.

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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