Un cura de los tiempos de la santa inquisición

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Por Fredy León

¿Ser homosexual o lesbiana te convierte en una persona despreciable, sin sentimientos ni valores humanos?

Para el Cardenal Cipriani, sí.

Desde su peculiar manera de ver el mundo, la orientación sexual de una persona es lo que define su pertenencia a la categoría de ser humano. “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” Lo que significa, según la religión católica, que los homosexuales y lesbianas vendrían a ser un error divino, un defecto de la creación, un “género” no reconocido y que debe ser eliminado o escondido en el armario.

Para Cipriani, el hecho que existan hombres que son felices compartiendo su vida con otros hombres y mujeres que se sienten realizadas amando a otras mujeres, es un terrible pecado.

Cipriani reduce el tema de la homosexualidad a un mundo de orgías, drogas y depravación sexual; problemas sociales graves -tan graves como los casos de violación y pedofilia- y que afectan tanto a heterosexuales como homosexuales.

Creo que si por Cipriani fuera, llevaría a todos los homosexuales y lesbianas a que los quemen en las hogueras de la redención cristiana.

Cipriani, a su modo, trata de ser coherente con esa vieja superstición impuesta por la religión católica y que explica el famoso pecado cardinal como producto de la desobediencia de Adán y Eva al mandato divino que les prohibió que descubrieran su propia sexualidad.

¿Para qué creó el hacedor de vidas a Adán y Eva si lo primero que les impuso fue negarles la posibilidad de que se amen, sean felices y se reproduzcan?

Un misterio imposible de ser explicado de manera racional. Tan misterioso como el hecho de quienes optaron libremente por practicar el celibato, sean los primeros en fisgonear lo que sucede bajo las sábanas y prejuzgar las conductas humanas en el campo sexual.

Lo que Cipriani nunca va entender es que el amor es el sentimiento más humano y ese amor se expresa de múltiples maneras. Que el amor heterosexual no es mejor ni peor que el amor entre homosexuales o lesbianas. Ambos son sentimientos compartidos entre seres humanos.

Una de las mejores definiciones de ese sentimiento humano lo expresó el Rey Harald de Noruega quien dió una lección de tolerancia, apertura mental y comprensión de las vivencias que existen en las sociedades.

Para Harald “los noruegos son chicas a las que les gustan las chicas; chicos a los que les gustan los chicos, y chicos y chicas que se gustan. Los noruegos creen en Dios, en Alá, en todo y en nada.”

Una visión de sociedad totalmente diferente a la que defiende el Cardenal Cipriani, cuyas ideas están basadas en la intolerancia, los prejuicios, la marginación y la condena de las personas por razones de índole sexual.

 

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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