Europa sin rumbo

Syrian migrants cross under a fence as they enter Hungary at the border with Serbia, near Roszke, August 27, 2015. Hungary made plans on Wednesday to reinforce its southern border with helicopters, mounted police and dogs, and was also considering using the army as record numbers of migrants, many of them Syrian refugees, passed through coils of razor-wire into Europe. REUTERS/Bernadett Szabo TPX IMAGES OF THE DAY - RTX1PU25

Por Fredy León

 

La Unión Europea ha perdido su fuerza de atracción, su capacidad de ilusionar a sus ciudadanos. Sus partidarios, ya no ganan batallas.

 

Primero fue el “brexit” de los británicos, ahora le tocó el turno a los italianos con el “miniapocalipsis democrático” que acabó con el efímero gobierno de Matteo Renzi; y los siguientes esperando en la fila son los franceses, quienes pueden ser los responsables de asestar la estocada final al tambaleante proyecto de la Unión Europea, si es que la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, se impone en los comicios presidenciales del 2017.

 

El rechazo de los italianos a las propuestas de reformas planteadas por Matteo Renzi, no hace sino confirmar un estado de ánimo que cunde en Europa. Cada vez que los convocan a las urnas, la apatía y falta de apoyo a las políticas promovidas por Bruselas son evidentes. Desde el fallido intento en 2005 de querer imponer la “Constitución Europea” y que fuera rechazado por franceses y holandeses, los partidarios de la Unión no han ganado ninguna batalla electoral.

 

De manera lenta pero firme, el inicial euroescepticismo se está convirtiéndo en un rechazo abierto a la Unión. Ese proyecto de moneda común sin un estado europeo, de integración económica sin unidad política, de un poderoso Banco Europeo y un Parlamento débil, de una Europa gris que defiende la libre circulación de capitales pero niega la libertad de movimiento de las personas, ha entrado en un peligroso estado de coma.

 

Hay un creciente divorcio entre los intereses que defiende la Unión Europea y las aspiraciones y necesidades de los ciudadanos europeos. Nunca mas acertado el concepto de “casta política” para definir a los burócratas que manejan los destinos de Europa.

 

Como sostiene Enzo Traverso “los actuales gobernantes europeos son vistos como simples ejecutivos de los bancos e instituciones financieras internacionales.” Dominan economicamente pero carecen de hegemonía social. Controlan los poderes economicos pero no tienen la legitimidad democrática que otorga las urnas.

 

Las políticas de austeridad y recorte en los gastos públicos es el combustible que alimenta el creciente descontento que se extiende por toda Europa. Cada vez resulta difícil explicar la decisión de Bruselas de exigir a los gobiernos europeos que reduzcan los gastos en educación, salud, pensiones, viviendas y trabajo; mientras por otro lado, los ingresos de las grandes corporaciones internacionales ven incrementar sus beneficios. Pero no solo eso, sino que destinan millones de euros del dinero público para salvar a la banca privada e imponen brutales recortes sociales que ha llevado a países -como Grecia- al borde de la bancarrota.

 

Y esta situación se agrava con la crisis humanitaria que vive Europa producto de la creciente ola migratoria y la controvertida decisión adoptada de facto por varios gobiernos de “cerrar las fronteras europeas.” Son miles los muertos que yacen en las fronteras europeas, y los pocos que llegan a territorio europeo, enfrentan un clima hostil, que para muchos recuerda la tragedia de los judíos en la Europa previo a la segunda guerra mundial.

 
Esta crisis migratoria, que parece no tener una solución a corto plazo, no es poca cosa para un continente que se precia de ser la cuna del humanismo. Paradojas de la globalización. Se defiende la libertad para que los capitales circulen libremente y acumulen ganancias; pero se construyen muros y se cierran las fronteras para impedir que las gentes que huyen de las guerras encuentren un refugio donde poder sobrevivir.

 

“La actitud ante la crisis griega y ante los refugiados ha revelado el rostro del proyecto europeo, una cáscara vacía, un objeto de vergüenza y de merecido sarcasmo.” Esa es la situación de la Unión Europea actual, un proyecto que en su momento generó una euforia popular y que hoy se derrumba ante el rechazo ciudadano.

 

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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