Desde el Qosqo inmortal rumbo a Palacio de Gobierno

firmas

Por Fredy León

No es el escenario político ideal, pero si Verónika Mendoza desea ganar las elecciones el 2021, necesita tener su propia organización política que la respalde, sirva como escuela y cantera donde se forjen los nuevos cuadros políticos que la acompañen en esa batalla electoral y tenga la fuerza orgánica para sumar, convocar e integrar voluntades e inteligencias que se identifiquen y compartan la visión de país que Verónika propone.

Para la izquierda, no está demás decirlo, la lucha por el 2021 no es una batalla individual, es una lucha de proyectos políticos y de masas; y para ganar esa batalla electoral se necesita una organización que sepa interpretar las aspiraciones populares y defender con inteligencia el proyecto político que apueste por transformar el país. En ese sentido, Verónika cuenta con un inmenso capital político ganado con mucho sacrificio, fuerza e inteligencia y que la ha convertido en la principal líder de las izquierdas.

Por diversa razones, el Frente Amplio ha quedado a medio camino de lo que debió ser. El Frente Amplio es un proyecto político a medio hacer y se necesita, hoy más que nunca, darle un nuevo impulso revitalizador para que abandone las catacumbas donde algunos quisieran encerrarlo.

Para sacar al Frente Amplio de esa peligrosa parálisis en que se encuentra, resulta de vital importancia que exista no solo voluntad individual sino una fuerza política colectiva que retome el papel de ser el articulador orgánico de ese proyecto estratégico, que retome el camino de la unidad, que tenga la firme convicción de convocar a las masas izquierdistas a la acción política organizada y cuente con el registro electoral. Esto último es fundamental, sin el registro electoral el FA corre el riesgo de quedar atrapado por la vieja política de negociaciones en las alturas.

Para evitar eso se necesita abrir de par en par las puertas del Frente Amplio, hacer que se contamine con el sentimiento popular, y que esa nueva generación que apoyó entusiastamente a Verónika Mendoza, se empodere en el quehacer político. Se tiene que trabajar para lograr que el Frente Amplio se convierta en el interlocutor político de las luchas de nuestro pueblo.

Tierra y Libertad, la organización que tiene el registro del Frente Amplio, pudo haber desempeñado ese rol, pero su temor al accionar de las masas, su estrechez de mira, la excesiva sobrevaloración de las aspiraciones políticas de su máximo dirigente, sumado a sus propias inconsecuencias, vacilaciones y debilidades mostrada en los momentos claves, han llevado a esta organización a dejar de ser el vértice unitario que, como todos reconocen, jugó con mucha inteligencia en la etapa fundacional del FA.

Luego de culminado el proceso electoral fue un tremendo error de Marco Arana intentar construir una muralla china alrededor del FA y colocar por delante los intereses de Tierra y Libertad en desmedro de los objetivos comunes del Frente Amplio. Con esa actitud sectaria, lo único que ha conseguido Arana es aislar a Tierra y Libertad y llevarlo a una colisión con el sentimiento unitario de las masas que han desbordado las estrechas costuras del FA. Los 3 millones de votos obtenidos por Verónika debían ser transformados en organización.

Es importante entender que si el Frente Amplio quiere ganar las elecciones el 2021, es necesario integrar orgánicamente al Frente Amplio a esos amplios sectores que se las jugaron por Verónika en las elecciones pasadas y hacer los esfuerzos para ganar a quienes dudaron o se quedaron en la orilla del camino.

No olvidemos lo expresado por el recordado Tito Flores Galindo “Algunos imaginaron que los votos de izquierda les pertenecían, pero las clases populares piensan, aunque no lo crean ellos. No dan cheques en blanco. Recordemos como fluctúan las votaciones. Los pobres no le pertenecen.” Palabras sabias que hay que tenerlas en cuenta.

El peligroso vacío dejado por Tierra y Libertad colocó a Verónika en un dilema: Quedar presa del inmovilismo político promovido por TyL o atreverse a da un paso audaz para impedir que el proyecto del Frente Amplio agonice antes de la batalla.

Creo que no había espacio ni tiempo para elegir otra opción. La decisión de impulsar un movimiento al interior del Frente Amplio y recolectar firmas para inscribirlo tiene que ver con la imperiosa necesidad de fortalecer el proyecto estratégico que representa el Frente Amplio, ampliando sus estructuras orgánicas, dotando a sus militantes de la capacidad de decidir y construyendo una organización, con disciplina y responsabilidad, bajo objetivos comunes.

La decisión de Verónika es un paso audaz que servirá como un termómetro popular para calibrar el real alcance de su liderazgo. Si se consiguen los objetivos de recolectar las firmas que se requieren para inscribir el nuevo movimiento, será sin lugar a dudas un importante espaldarazo al liderazgo de Verónika. Pero si no se logra ese cometido, Verónika verá disminuir sus posibilidades electorales con miras al 2021.

Eso es lo que se pone en juego cuando el próximo 2 de diciembre, desde el Cusco Rojo, Verónika comience la campaña de recolección de firmas. Ese acto simbólico tiene que ser el inicio de la gran marcha triunfal de Verónika, que lo lleve desde el Qosqo, la histórica capital del imperio inka, hacia Palacio de Gobierno.

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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