White house, we have a problem

trump

Por Fredy León

Los estadounidenses nunca dejarán de sorprendernos. Contra todo pronóstico, prefirieron elegir a Donald Trump como sucesor de Obama en la Casa Blanca, antes que votar por Hillary Clinton. El cinismo brutal se impuso a la hipocrecia y doble moral. Se cumplió la profecía anunciada por Michel Moore «Este ignorante, peligroso y miserable payaso a tiempo parcial y sociópata a tiempo completo será el próximo presidente de Estados Unidos.” (http://www.huffingtonpost.es/michael-moore/trump-va-a-ganar_b_11212536.html)

Trump es un bufón de la política yanqui, un personaje que tiene un nivel intelectual por debajo del promedio medio de los chimpancés, que tiene una visión troglodita del mundo actual, y cuyo único mérito -si así se le puede considerar- es poseer una inmensa fortuna que le permite decir en público lo que Hillary defiende en privado.

El triunfo de Donald Trump es una derrota cruel y sin precedentes de toda la clase política estadounidense -demócratas y republicanos- que se alinearon tras la candidatura de Hillary; pero en particular, es una derrota humillante de Obama, de los valores políticos que decía defender, y que una vez instalado en la Casa Blanca, con el voto mayoritario de latinos y afroamericanos, no supo, no pudo, no quiso o no se atrevió a luchar por hacerlos realidad.

En cierto modo, Trump es una creación de las inconsecuencias de Obama, es producto de la decepción y frustración que se apoderó de esos sectores sociales que en su momento apoyaron entusiastamente a Obama, y luego vieron que todo seguía igual o peor.

Con Trump el racismo, la discriminación, el machismo, la intolerancia, la segregación social y la violencia contra las minorías sociales, que efusivamente defendió en su campaña electoral, van a convertirse en las nuevas señales de identidad de la Casa Blanca.

La elección de Trump va significar el fortalecimiento de esa visión unilateralista y de gran potencia que los halcones del Pentágono defienden. Y con un peligroso añadido, las posibilidades de que Trump cumpla con sus ofertas electorales e impulse el desarrollo de la economía estadounidense, van a pasar por el fortalecimiento del poderoso conglomerado de la industria militar que «está en mejores condiciones de ser programada en el tiempo y al margen de la coyuntura económica»

La producción de armamentos se ha convertido en el principal sector de la economía que produce miles de millones de dólares que necesita la economía yanqui, genera millones de puestos de trabajo y garantiza el rol hegemónico de los Estados Unidos a nivel mundial. Sin la industria militar, el poderío estadounidense estaría fuertemente cuestionado. Y la industria militar, para seguir expandiéndose, necesita de las guerras.

Ganó Trump, perdió Hillary, el mundo tiene razones de sobra para temblar. Como en la serie Guerra de Tronos, solo nos queda repetir «winter is coming».

 

 

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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