¿Donald Clinton or Hillary Trump?

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Por Fredy León

 

Si algo debemos de reconocer de los políticos norteamericanos es la enorme habilidad que tienen para convertir la campaña electoral en un gran espectáculo.

 

Un espectáculo donde el poder implacable del dinero se manifiesta en todo su esplendor y muestra las fronteras infranqueables que divide la politica norteamericana, dirigida por una exclusiva casta política con sólidos vínculos con el poder económico frente al resto de los comunes mortales reducidos al rol de simples espectadores de un espectáculo planificado hasta el mínimo detalle.

 

Los políticos yanquis son unos genios de la escenografía pues en ese espectáculo valen mas las formas que los contenidos, los gestos que las ideas y la frase punzante que la propuesta racional.

 

Alguien dijo que la diferencia que existe entre Demócratas y Republicanos es la misma que hay entre Coca Cola y Pepsi Cola, y la gran diferencia, que la campaña electoral muestra, entre Hillary Clinton y Donald Trump, es que mientras a Hillary le mueve la ambición por el poder y la obsesión de ser la primera presidenta mujer; Donald Trump es un payaso excéntrico que está en ese lugar gracias al poder de su dinero y cuya personalidad excéntrica y despótica ha destapado toda la podredumbre que subyace en la política norteamericana.

 

Independientemente de quién resulte elegido, es muy poco o casi nada lo que va a cambiar en el país del norte. En lo fundamental, ambos candidatos, comparten las mismas políticas y persiguen los mismos objetivos de prolongar el papel de superpotencia militar de los Estados Unidos, al final solo son matices y actitudes temperamentales los que separan a Hillary de Donald.

 

La disputa electoral entre Hillary y Trump es una confrontación reducida a un espectáculo televisivo en una sociedad que parece resignada a vivir de la nostalgia de lo que alguna vez fue el sueño norteamericano, y que hoy tiene grandes dificultades para renovarse y adaptarse a los cambios que en su estructura social se viene produciendo, justo en momentos donde afloran con fuerza las viejas contradicciones económicas, sociales y raciales que de manera violenta convulsionan la vida de los norteamericanos.

 

Agotado la ilusión que en su momento generó Obama y que terminó en una profunda decepción -principalmente para los afroamericanos que siguen sufriendo los efectos de la violencia y discriminación rascista- sumado a la derrotado a la mala que sufrió la candidatura de Bernie Sanders, quien en su momento logró movilizar a importantes sectores de la juventud norteamericnana bajo un discurso innovador y profundamente radical para la sociedad norteamericana, para muchos la elección presidencial queda reducido a votar con la nariz tapada y escoger el mal menor, entre Donald Clinton o Hillary Trump.

 

¿O era al revés?

 

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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