Noveno mandamiento: no mentirás

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Por Fredy León

El fujimontesinismo es una suerte de Rey Midas criollo de la política peruana, todo lo que tocan termina en escándalo. Hasta un tema tan banal, como el origen de los dineros que sufragaron los estudios de Keiko y Kenji se ha convertido en un culebrón inacabable; cada capítulo nos trae nuevas sorpresas, y en cada declaración que ofrecen sus protagonistas cambian sus versiones como uno suele cambiar de calcetines.

Difícil olvidar que desde sus orígenes el fujimontesinismo hizo de la falsedad su mejor argumento.

Desde el inocente cuento de la intoxicación por haber consumido bacalao malogrado hasta el famoso fax de renuncia a la presidencia de la república, la mentira fue el hilo central de toda la teatralidad montada por el chinito de la yuca.

En el tema de sus estudios, Keiko miente de manera deliberada y la gente le cree, o por lo menos un buen sector comulga con sus dislates y trapicherias.

Ciertamente enerva esa conducta mendaz de Keiko que miente con toda naturalidad, pero de igual manera indigna la actitud complaciente y servil de la gran prensa frente a los despropósitos y pavadas que el fujimontesinismo disemina sin ton ni son.

Aquí lo que vemos es como el poder económico articula sin problemas sus protervos intereses enlazados con la mafia fujimontesinista que ha logrado perfilarse como opción de gobierno; por eso que no sorprende ver a esa prensa brindar tratos diferenciados de acuerdo a sus propios intereses mercantiles: mientras que el infeliz de Acuña -con toda justeza- fue lapidado por mentiroso y plagero, Keiko goza de toda la bendición mediática.

Saber que cuenta con ese respaldo le permite a Keiko actuar sin necesidad de mostrar ningún respeto por la verdad. Basta con seguir el libreto inaugurado por su padre y refugiarse en la soberbia de quien cree que los votos obtenidos son el escudo ideal para sus mentiras. En la mente de Keiko no existe espacio para las disculpas. Su arrogancia le lleva a inventar miles de excusas para evadir que se conozca la verdad sobre los orígenes de los dineros que sufragaron sus estudios. Una persona de esa calaña es imposible pensar que en un arrebato de sinceridad se atreva simplemente a aceptar que se investigue los orígenes de esos dineros y pedir disculpas por las maniobras dilatorias que han llevado a que ese tema prescriba.

De solo imaginar que una persona con esa formación y conducta puede llegar a asumir la máxima representación de toda la nación peruana, provoca asco e indignación.

¿Tan bajo hemos llegado para perder la autoestima y aceptar con toda naturalidad que una familia de mafiosos y malandros nos gobierne?

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"Nada de lo que es humano me es ajeno." Federico Engels
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Una respuesta a Noveno mandamiento: no mentirás

  1. Himilce Mora dijo:

    Su escala de valores camina al ritmo del Chino, progenitor que no imprimió a su prole principios para andar en la vida. No hay otra explicación.

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