Por Fredy León

Si bien es cierto resulta difícil predecir cuál será el deselance a la actual crisis y enfrentamiento de poderes que vive el país, pero todo indica que, si no sucede nada excepcional, Castillo no va renunciar, no se van a ir todos, el congreso no va aprobar la vacancia presidencial, Castillo no va cerrar el congreso y el gobierno no va convocar a una Asamblea Constituyente. Es decir las indefiniciones en política van a dominar el escenario oficial y el ruido va ser más fuerte que las ideas, el gobierno y la oposición neoliberal se parecen cada vez más, representan a lo viejo que se niega morir y la crisis del país se va prolongar hasta las elecciones generales del 2026.

Partiendo de ese supuesto, pues en política siempre se necesita tener un punto de partida para definir con claridad y firmeza el camino, métodos y objetivos, la tarea principal de las fuerzas de izquierda -es decir los sectores que rechazan el modelo neoliberal y enarbolan una alternativa socialista- es construir la unidad política y social, impulsar la lucha de masas y trabajar con audacia y mucha responsabilidad para convertirse en una verdadera alternativa de gobierno.

El éxito de esa tarea dependerá de la capacidad, lucidez y determinación que asuman los pequeños y dispersos grupos de izquierdas para refundar la izquierda peruana sobre bases nuevas, renovar métodos y práxis políticas y asumir con convicción revolucionaria un programa unitario y de cambios radicales.

Construir la unidad es la tarea más difícil y complicada y donde las izquierdas han fracasado una y otra vez, pero es el único camino que tienen las izquierdas si realmente desean hacer historia. Colombia es un ejemplo vivo de la enorme potencialidad que tiene la unidad siempre y cuando se asuma esa tarea con responsabilidad y sentido de historia.

¿Qué hacer?

Lo principal, compromiso honesto, transparente y total con el intento de forjar la unidad para construir un país de bienestar para todos.

Segundo, reconocer autocriticamente que el punto de partida de este nuevo intento es de una posición de debilidad ideológica, política y orgánica, perdida de credibilidad, desventaja política frente a la derecha, aislamiento social, desaparición de la escena municipal y regional, falta de cuadros y líderes políticos.

Hay que navegar en aguas tormentosas de desprestigio total de la política, remar contra la corriente y hacerlo con audacia y más audacia levantando con convicción un programa más revolucionario y defendiendo una táctica más revolucionaria, con un compromiso honesto, una ética revolucionaria y una práctica principista.

Tercero, el tiempo va en contra y hay que tomar decisiones, ¡ahora y ya!:

  • elegir una dirección política,
  • constituir los comités de base a nivel nacional,
  • inscribir al nuevo referente unitario

Cuarto, frente a la crisis política ni seguidismo ni golpismo. ¡Convocatoria a Asamblea Constituyente, cierre del congreso y adelanto de elecciones generales!

¿Podrán las pequeñas y débiles organizaciones de izquierda superar sus límites y fracasos y convertirse en fuerzas hacedoras de la nueva historia patria?

Difícil saberlo, pero Colombia conquistó con lucha, esfuerzo, responsabilidad y mucho sacrificio lo que hasta hace poco parecía imposible.

Publicado el por Wirataka | Deja un comentario