El legado de Alan

Por Fredy León

¿Qué deja Alan al Perú? Muerto Alan García comienza la gran batalla por saber cuál relato se impondrá en la memoria colectiva sobre el significado de la vida y obra del malogrado líder aprista.

Para bien o para mal el dos veces ex presidente ha sido, durante más de 30 años, un importante protagonista de la vida política del país. Las desordenadas fichas del rompecabezas, sobre su legado histórico, esperan ser armadas; solo falta la ficha roja. La primera gran batalla a saber será si la justicia culminará su labor, con total probidad y transparencia, para determinar si Alan fue inocente o culpable en los casos de corrupción que se le investiga o se impondrán las voces de los corruptos que, agazapados tras el cadáver de Alan, claman venganza, exigen las cabezas de los fiscales y proponen volver a la política de borrón y cuenta nueva.

El hombre es la suma y resta de todos sus actos y como tal corresponderá a los historiadores, serios y estudiosos en un mundo donde abundan los charlatanes, desmenuzar las “razones de sus actos” y ubicarlas en su contexto histórico exacto para emitir el juicio final sobre Alan.

En el caso de Alan la historia suma algo y la justicia resta. Y mucho.

Alan no solo quedó atrapado en esa frondosa telaraña de corrupción que se institucionalizó en el país sino que, al igual que Alberto Fujimori, fue un hábil tejedor que utilizó las redes podridas del poder (“contratiempos de poder” Alan dixit) para beneficio personal.

Como acertadamente escribió el periodista argentino Ricardo Roa “Su vida política fue una parábola perfecta. Había entrado por la puerta de las ideas del progresismo, en el medio se pasó a las del liberalismo y terminó perdido en la ruta de la corrupción, que es la renuncia a todas las ideas, quitándose la vida.” (Clarin 17.04)

Del joven ambicioso y carismático dirigente aprista que irrumpió en 1978 en la escena política nacional con un incontenible torbellino de ideas y pasiones prometiendonos “un futuro diferente”, no quedó ni el polvo.

Alan consiguió, a sus escasos 35 años, lo que Haya de la Torre no pudo lograr durante toda su vida: llevó al Apra al poder. El éxito personal de Alan fue el fracaso histórico del Apra. Las ideas defendidas por Alan llevaron al país al desastre. Su primer gobierno (1985-90) fue un desastre total, más político que moral; la verdadera tragedia llegó años después, durante su segundo gobierno (2006-2011); el país se salvo con las justas de un nuevo descalabro político pero quedamos frente al abismo del desastre moral. Alan completó el círculo destructivo.

Por eso que al final de su existencia el líder aprista que coqueteaba con la historia terminó acorralado por la justicia y tuvo que dedicarse, como un simple mortal más, a defender su vapuleado honor. “Otros se venden, yo no” fue su escudo de papel. El elocuente político buscó en una frase su última salvación. No había convicción en sus palabras, solo el desesperado intento de encontrar una tabla de salvación luego del tremendo fiasco sufrido en su abortado asilo y el fracaso en impedir que Barata se presente como colaborador eficaz.

Una bala acabó con su vida pero mucho antes la soberbia, la desmedida ambición de poder y, sobre todo, esa su conducta sinuosa y delictiva vaciaron de contenido toda su vida. Alan quedó como el rey desnudo, buscando desesperadamente algunas hilachas desteñidas para cubrir su humanidad.

Y es que Alan no pudo o no supo cómo salir de ese gigantesco laberinto de corrupción que él mismo construyó. Su carta de despedida es el alegato desesperado de alguien que se sintió derrotado por la vida. Hay mucha rabia, odio, frustración. El país rebajado a una mera casualidad geográfica para la realización de sus ambiciones personales.

Qué diferencia con las reflexiones finales de José María Arguedas horas antes de su trágico suicidio “Me retiro ahora porque siento, he comprobado, que ya no tengo energía e iluminación para seguir trabajando, es decir, para justificar la vida” escribió el célebra autor de “Los ríos profundos” momentos antes de su encuentro con la muerte.

En la mente de Alan no hubo espacio ni valentía para realizar un tímido intento de autocrítica. Su ego chamuscado domina todo, su resentimiento enfermizo busca invadir todos los rincones de la patria. Alan nos dejó su “cadáver como una muestra de su desprecio.” Esa es su miserable venganza contra la patria que le dió el honor de haber sido dos veces su máximo representante.

Hasta en sus horas finales a Alan García le faltó algo de grandeza y mucho de nobleza. Ahora le corresponde, a la patria digna y honesta, sepultar con la cabeza erguida la funesta y destructiva herencia que Alan nos dejó.

Anuncios
Minientrada | Publicado el por | Deja un comentario

El escudero del rey

Por Fredy León

Como era previsible, Mario Vargas Llosa salió en defensa no de la historia sino de la monarquía española, y con un lenguaje más hepático que racional se sumó al corifeo de voces que se han escandalizado por tremendo atrevimiento del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, que insta al rey Felipe VI a pedir disculpas por los atropellos que las autoridades mexicanas consideran que se cometieron durante la conquista.

Vargas Llosa dice que el mandatario mexicano se “equivocó de destinatario para su carta. Tendría que habérsela enviado a sí mismo y tendría que responder por qué México, que se incorporó al mundo occidental hace 500 años y desde hace 200 disfruta de plena soberanía como país independiente, tiene todavía a tantos millones de indios marginados, pobres, ignorantes y explotados.”

Afirmaba el historiador norteamericano Howard Zinn que “Se puede mentir como un bellaco sobre el pasado. O se pueden omitir datos que pudieran llevar a conclusiones inaceptables.” Y Vargas Llosa opta timidamente por lo segundo.

El marquéz de España no es que mienta premeditamente como un bellaco, sino que comedidamente pretende direccionar los reflectores del debate hacia los temas de la herencia colonial y evitar la terrible molestia de volver la vista al proceso mismo de la conquista. Para Vargas Llosa, López Obrador es el culpable de la ignorancia en que viven los indígenas mexicanos.

El autor de “Pantaleón y las visitadoras” no es que sea un intelectual despistado en materia de historia y no vea la diferencia que existe entre la conquista como un acto violento y las pesadas herencias que dejaron tres siglos de colonialismo; sino que con su versión light de la conquista busca despistar la historia repartiendo culpas por igual a verdugos y víctimas, todo con el objeto de que esa verdad, que alude en su carta el mandatario mexicano y que resulta incómoda a los ojos de la monarquía borbónica, siga bien envuelta en la niebla del olvido.

Vargas Llosa está muy cerquita de los que idealizan la conquista y lo presentan como el “momento más brillante de la historia de la humanidad.” El escritor se siente más identificado con la misión evangelizadora del cura Valverde que con el acto de rebeldía mostrado por Atahuallpa.

En su respuesta a la misiva de AMLO, el célebre autor de “Los cachorros” pide que miremos la trágica historia de nuestros pueblos con un solo ojo y tratemos con guantes de seda a la arcaica monarquía española.

Nadie en su sano juicio pretende desconocer la riqueza cultural de todo nuestro pasado y que, para bien o para mal, el reino de España a partir de la conquista ha marcado profundamente nuestro derrotero y forma parte de nuestro acervo cultural, lo único que se pide es tener una visión más ajustada a la realidad de lo que significó ese acontecimiento histórico para los pueblos originarios.

Resulta totalmente ignominioso la actitud de Vargas Llosa que pretende que asumamos como nuestra la historia oficial defendida por España, que no solo niega que la conquista fue un quiebre trumático para los pueblos originarios del nuevo continente, un acto violento de saqueo, asesinato y exterminio cultural; sino que sigue viendo la conquista como si hubiera sido el inicio de un proceso pacífico de civilización de pueblos salvajes.

Minientrada | Publicado el por | Etiquetado | Deja un comentario

Ay mamita, el congreso

Por Fredy León

Ya nada bueno se puede esperar de este congreso, todo está podrido, la mentalidad de rapiña presupuestal se ha impuesto, el único consuelo que nos queda es que no volverán el 2021… Pero Mulder, Tubino, Galarreta y sus compinches aún tienen dos años por delante para seguir metiendo las uñas al erario nacional. Y en este panorama desolador lo peor es que no hay motivos reales para pensar que los que vendrán serán un poquito mejores que los actuales congresistas peseteros. Nuestra clase política está diezmada, no hay nuevos liderazgos ni cuadros políticos pensantes que impulsen una renovación de la política nacional. En el Apra y el fujimontesinismo la situación es de terror, las aguas estancadas acumuladas bajo los pies de Keiko y Alan han contaminado todo y los rostros que aparecen (Martha Chávez, Aguinaga, Kukuliza, Meche Cabanillas, Gonzales Posada etc) son para espantar hasta los cuervos hambrientos. En la promocionada tienda Morada, luego de Guzman todo es silencio, sus cuadros políticos intermedios no existen, nadie los ve y sus ideas y propuestas (se supone que son la razón de ser de un partido) nadie conoce, solo están abocados a vender una imagen presidencial y punto. Acción Popular finalmente podrá jubilar a Vitocho pero nada garantiza que eso va significar que va a terminar el horroroso ciclo de travestismo político que mostraron en el congreso. Las izquierdas vamos a extrañar a Marissa, Manuel, Tania e Indira, lo mejor que existe en el congreso (pluss Alberto de Belaunde) pero por lo menos ahí existen rostros para el recambio (Anahí Durand, Álvaro Campana, Américo Gilvonio), su telón de aquiles está en las provincias, su abstencionismo tonto e improductivo en las regiones y gobiernos municipales creo que ha conspirado negativamente para que no surjan nuevos liderazgos regionales ni se renueve las ideas del viejo regionalismo contestatario que ha desaparecido, al extremo que los pocos acivistas regionales viven todos felices con un remedo de regionalización que reproduce todos los males de la vieja demarcación departamental y creen que en ese tema ya no hay nada nuevo bajo el eclipse de las demandas regionales, salvo seguir mendigando migajas del presupuesto nacional. En el movimiento regional hay un vacío total y mucho espacio para los improvisados y saltimbanquis, muchos Mamanis y Betetas asoman su guadaña para dar el zarpaso sorpresivo con la venia e indiferencia de los electores que siguen creyendo que da igual quién ocupe la curul pues nuestro congreso ha hecho metástasis. Dicen que luego de la tempestad viene la calma pero en el congreso luego del asalto por las ordas de Keiko se oyen los paso de los nuevos vikingos dispuestos a seguir arrazando el preupuesto nacional. El precio de desentenderse de la política es ser gobernado por los peores (Platón)

Minientrada | Publicado el por | Deja un comentario

Las cuitas de del Solar

Por Fredy León

Trome, el periódico de mayor tiraje nacional, le dedicó una primera plana denigrante; el sector más bruto y achorado  de los fujimontesinistas –Tubino dixit- le otorgó “el derecho de duda”, mientras que su núcleo pensante, el think tank fallido del fujimontesinismo –Vásquez Kunze, dixit- no dudo un instante en calificar su nombramiento como “la captura del gobierno por parte de los caviares”; la derecha de frack y corbata –Benavides y de Althaus- van por la libre, el primero con intereses económicos concretos lo ningunea “su profesión es más artística que de gestión”, pero para el pensamiento exquisito de Jaime de Althaus las debilidades que apunta don Roque serían las virtudes que necesita el nuevo Premier “un hombre con visión clara de las cosas, capacidad de comunicación, compromiso genuino y vocación de diálogo.”

 

Ciertamente el nombramiento de Salvador del Solar (Lima 1970) como nuevo Primer Ministro deparó algunas pequeñas sorpresas, y a pesar que al sector más retrógrado de la derecha le sabe como chicharrón de cebo dudo que del Solar tenga la intención de producir un cambio radical en la conducción del país; todo lo contrario, va estar más preocupado en construir su imagen presidencial para el 2021. Su paso por el gobierno de PPK lo mostró como un político pragmático y conciliador con el fujimontesinismo, y hasta donde conocemos, del Solar siempre se ha definido como un político conservador en el tema económico y liberal en el campo político. Y esto último es lo que molesta a esa derecha tartufa, de crucifijos y ave marías.

 

Para empezar la ratificación de Carlos Oliva como Ministro de Economía y Néstor Popolizio como Ministro de Relaciones Exteriores significan la apuesta por continuar aplicando dogmáticamente el modelo económico neoliberal y mantener al país dentro de la órbita de dominación del imperialismo yanqui. En estos sectores claves de la política nacional no habrá cambios, será más de lo mismo con los resultados que conocemos.

 

Salvador del Solar ha anunciado que su objetivo prioritario será combatir la informalidad y ampliar la base tributaria para sentar las bases, de lo que él denomina, una sociedad basada en ciudadanos que mantengan “una buena relación con la ley.” La lucha contra la informalidad, entendida como la actividad económica que se realiza al margen del estado, es importante; pero creo que primero hay que reconocer que en el país existe una doble informalidad: una informalidad popular obligada por la necesidad de sobrevivir, y otra informalidad elitista sustentada en el privilegio de los que acceden a los pasillos del poder y nombran Ministros y aprueban leyes.

 

Combatir lo primero requiere reorientar la economía, pasar de un modelo primario-exportador a una economía productiva que reinvierta los excedentes del crecimiento económico en actividades productivas que generen puestos de trabajo y dinamicen el mercado nacional. Nadie elige ser pobre, si la economía no logra crear fuentes trabajos, la informalidad seguirá siendo la última y única opción para cientos de miles de desempleados. Es una ilusión pensar que el comercio ambulatorio se va eliminar con simples medidas administrativas, eso es como creer que el hambre se pude erradicar prohibiéndola.

 

Lo que si puede hacer del Solar es combatir la informalidad de arriba, eliminar las exoneraciones tributarias que gozan las grandes empresas, acabar con los privilegios que detenta esa burocracia dorada enquistada en la cúpula del poder y reconocer los derechos económicos de los de abajo. Para eso solo se requiere tener voluntad política.

 

Esa es la encrucijada que va enfrentar del Solar ¿cómo revolucionar la política sin cambiar el rumbo neoliberal de la economía? O para decirlo en un lenguaje muy caro a los oídos de los liberales existencialistas ¿cómo crear conciencia ciudadana manteniendo incólume un modelo económico que excluye de sus beneficios a más de la mitad de la población y que repudia toda presencia del estado? La fiesta o es para todos o no es para nadie.

 

Lo que sí debemos reconocer a del Solar es haber logrado que haya una presencia paritaria de hombres y mujeres en el Gabinete, ese es un hecho sumamente positivo, un gran paso en la conquista de la igualdad de géneros, un mensaje claro a la sociedad y un desafió a la arcaica mentalidad patriarcal que tiene que ser superada. Ahora queda por ver si esa presencia femenina en el Gabinete es simplemente formal o se traduce en la construcción de una “agenda feminista” y veremos si temas como igual trabajo igual salario, el derecho al aborto legal y seguro, la violencia de género etc. pasan a ser políticas de estado durante el gobierno de Vizcarra.

 

Si la presencia paritaria es positiva esto no debe hacernos perder de vista que lamentablemente en el Gabinete del Solar perdura la tendencia centralista limeña, la representación de las provincias en el Gabinete es nula y la presencia de los indígenas o de la comunidad afroperuana sigue siendo un tema ignorado. Como diría Basadre, el gran problema del Perú sigue siendo la falta de reconocimiento de su pluralidad.

 

Con el Gabinete del Solar la grieta entre el Perú oficial y el Perú real se acrecienta, y en ese sentido la mentalidad centralista, limeña que predomina en el gabinete será una rémora que impedirá tener una visión completa de los problemas del país; temas como la reconstrucción del norte o los conflictos medioambientales serán probablemente enfrentados con la mirada indolente de los burócratas limeños.

 

 

 

 

Minientrada | Publicado el por | Etiquetado | Deja un comentario

Las iras de Trump

Por Fredy León

Hubo un tiempo donde los presidentes latinoamericanos gobernaban con el oído pegado a la embajada; para ellos la palabra del imperio era ley: se acataba y punto, sin dudas ni murmuraciones. Y si alguien osaba salirse del redil o mostrar cierto grado de independencia, no faltaba algún general dispuesto a restaurar el orden imperial. Era el círculo de la dominación perfecta.

En ese círculo de poder el imperio siempre actuaba bajo las sombras y lejos de los reflectores de la prensa, se cuidaban de guardar las apariencias ante la historia. Tuvieron que pasar muchos años para que el imperio se viera obligado a reconocer, por ejemplo, que Nixon y Kissinger fueron los cerebros del cruento golpe de estado contra Salvador Allende.

En las últimas décadas algo ha cambiado en nuestro continente. Surgieron gobiernos progresistas con una agenda política propia y la voz de mando del imperio se debilitó, sus embajadas ya no son el epicentro del poder, sus lacayos locales son polvo en el viento, vienen y desaparecen, y cada vez hay menos militares dispuestos a cumplir el triste papel de ser el perro guardián del imperio. El círculo del poder imperial se fue resquebrajando.

Al imperio le cuesta seguir manteniendo su poder en lo que hasta hace poco era visto como su patio trasero. El nuevo escenario mundial que se viene configurando, con una presencia cada vez más activa de Rusia y China, ha obligado al imperio a volver la mirada hacia el continente americano. Donald Trump, a diferencia de Bush que fracasó en su intento de anexar económicamente la región vía el Alca, se ha lanzado a una cruzada de recolonización militar de América Latina.

Y Venezuela aparece como el primer objetivo para restablecer el viejo orden imperial en América Latina; en su lista siguen Cuba, la joya preciada por el imperio, Nicaragua y el muro de la verguenza en la frontera con México.

En la complicada situación de Venezuela ya no hay espacio para las apariencias, las máscaras se han caído y los verdaderos personajes han ocupando su lugar en el campo de batalla. La pugna ya no es una lucha local entre “chavistas” y “escualidos”. Venezuela se ha convertido en parte central de esa gran batalla por recomponer el poder mundial. Y en esa batalla, los peones del imperio no tienen la fuerza para lograr sus cometidos. Guaidó, sin el protagonismo de Trump, no pasaría de ser un pequeño aventurero, un personaje desquiciado por las continuas derrotas sufridas por la oposición en su vano intento de pretender volver al poder. Así como Venezuela, sin su petroleo, no tendría mayor significado para la Casa Blanca ni la economía mundial.

Por eso que el escenario final de esta larga batalla se decidirá en la Casa Blanca. El imperio se ha comprometido hasta el cuello con la misión de promover un rápido cambio de regimen y Trump se ha convertido en el principal actor de esa burda comedia que amenaza transformarse en una tragedia de consecuencias inimaginables. Por si alguien tenías dudas, con las continuas declaraciones de Trump, Pence, Pompeo, Rubio y Bolton ha quedado en claro que Guaidó es una ficción virtual que no tiene ningún capacidad de decisión ni poder real en este conflicto y la única opción que le queda al imperio, para recuperar Venezuela, es mediante el uso de sus bayonetas. Y como alguien nos recordaba, las bayonetas sirven para todo, menos para sentarse ni llevar ayudas humanitarias.

Para lograr su cometido Trump ha desempolvado el viejo discurso anticomunista de los años 50, ha vuelto a esgrimir la amenaza comunista para justificar la posible invasión militar de Venezuela, un país que probablemente lo único que conozca el mandatario yanqui es que tiene petróleo. Pero las palabras de Trump, para que cobren algún sentido, tiene que ir acompañado del poder real del imperio. Y ese poder, como hemos visto, ya no es político ni económico, sino fundamentalmente es militar.

Trump sabe que a los Estados Unidos el mundo se le está escapando. Su consigna de “America first only America first” probablemente le sirvió para ganar las elecciones, pero le atan de manos en el concierto mundial en momentos en que Rusia, China y la derrota sufrida en Siria están minando la hegemonia global del imperio del norte. No se equivocó el comandante Hugo Chávez cuando expresó que la paulatina perdida de la hegemonía económica del imperalismo yanqui iba a llevar a una crisis del unilateralismo impuesta por los Estados Unidos. En el mundo se está configurando una nueva correlación de fuerzas que apunta a un dramático cambio de época. Luego del fin de la guerra fría, el imperialismo yanqui quedó como la única potencia mundial, hoy asitimos a una caótica diversificación de ese poder mundial y China, asoma en el horizonte, como la nueva potencia hegemónica.

En ese mundo de caos que vivimos, Venezuela aparece como el primer escenario bélico de esta nueva batalla por el poder mundial. Una agresión militar contra Venezuela va desestabilizar la región y, dependiendo de la capacidad de resistencia del gobierno de Maduro, puede significarle mas problemas que soluciones a la administración de Trump. Una guerra prolongada, un continente regado de muertos y un pueblo resistiendo la agresión del imperio, sería la peor de las pesadillas de Donald Trump.

No olvidemos que Trump está jugando su futuro en Venezuela y si Maduro logra mantenerse en el poder, será visto como una derrota mortal de Trump que reduciría a la nada las posibilidades de su reelección presidencial. Trump puede llevar la guerra a territorio venezolano pero Maduro puede agudizar la lucha política en la sociedad norteamericana que con motivo recela de las habilidades de estadista de Trump.

Lo que sucedan las próximas horas serán vitales para el futuro de Venezuela y de nuestro continente. O Venezuela hace respetar su derecho a ser una nación independiente, libre y soberana o se impone la política de recolonización impulsada por el imperialismo yanqui.

Minientrada | Publicado el por | 1 Comentario

La izquierda revolucionaria

Por Fredy León

A pesar de todas sus crisis y grandes limitaciones el futuro de las izquierdas sigue siendo motivo de debate, tanto por parte de quienes se identifican con esta corriente de pensamiento como por quienes la adversan y desearian que las izquierdas desaparezcan completamente de la escena política.

A diferencia de lo que sucede en la derecha donde el pragmatismo va delante de las ideas, en las izquierdas el debate ideológico cobra mayor fuerza por una sencilla razón: las izquierdas proponen crear una nueva sociedad.

Y como todo proceso de creación de algo nuevo demanda mucha imaginación, mucho conocimiento, mucho debate y mucho sentimiento plebeyo. Solo del debate franco y abierto a las mentes creadoras se pueden extraer las ideas más justas.

Creo que la falta de estos factores fueron los que deformaron el surgimiento de la nueva república y las instituciones que nacieron al calor de la lucha por la independencia de la colonia española fueron débiles, raquíticas y al servicio de una pequeña minoría.

La derecha nunca tuvo un proyecto nacional propio, siempre se contento con ser una fuerza subsidiaria, funcional a los intereses del gran capital y donde los presidentes gobernaban con los oídos bien puestos en la embajada norteamericana.

Desde sus orígenes la izquierda se enfrasco en un arduo debate sobre su identidad. Fue Mariátegui, en polémica con Haya de la Torre, quien definió con mayor claridad y mucha inteligencia el carácter revolucionario que debía tener la izquierda.

Sobre la revolución decía Mariátegui “Tenemos que reivindicarla rigurosa e intransigentemente. Tenemos que restituirle su sentido estricto y cabal.”

La izquierda peruana tiene futuro si se mantiene fiel a sus orígenes y desarrolla creadoramente su identidad política construida en la lucha junto al pueblo trabajador. Tiene que ser una izquierda revolucionaria, transformadora y constructura de la nueva sociedad.

Es sobre esa inconfundible señal de identidad revolucionaria que hay que construir el nuevo edificio de la izquierda peruana democrática, feminista y ecologista. Una izquierda moderna para el siglo XXI que sabe de dónde viene y tiene claridad total en el objetivo de su existencia: el socialismo.

Minientrada | Publicado el por | 1 Comentario

Un encuentro varios fracasos

Por Fredy León

“y los pedacitos rotos del sueño/¿se juntarán alguna vez? /¿se juntarán algún día/pedacitos? / ¿están diciendo que los enganchemos al tejido del sueño general / ¿están diciendo que soñemos mejor?” (Juan Gelman)

Resulta más que comprensible que muchas personas se muestren pesimistas ante al encuentro de las izquierdas a llevarse a cabo el 26 de enero en Huancayo. No es la primera vez que las izquierdas se reunen para discutir sobre la posibilidad de construir un proyecto unitario ni tampoco sería la primera vez que todo acabe en un nuevo fracaso y otra decepción. Y es que las izquierdas arrastran una mentalidad derrotista, tienen una especial vocación por los fracasos y han convertido su vieja y heroica historia en una menuda historia de divisiones permanentes.

Y para variar, un nada inteligente twitter de Vladimiro Cerrón aludiendo a una supuesta confabulación “judea-peruana” ha servido de motivo para que muchos analistas políticos se apresuren a desacreditar el evento de Huancayo.

Las izquierdas nunca la tuvieron nada facil pero ahora tienen que luchar contra su propia historia, nadar contra la corriente y demostrar en los hechos que la unidad no es un mito. La unidad es la fuerza de la diversidad de un pueblo que renace en un país agotado y sometido por fuerzas destructoras que han corrompido toda la vida pública y destruido la confianza ciudadana en la república. Sin unidad la patria languidece y su futuro se presenta como una repetición de los viejos errores del pasado que nos mantiene como un país subdesarrollado y de grandes injusticias sociales.

Las izquierdas divididas dificilmente van a ser vistas como una alternativa de gobierno creible y viable. Y no solo eso, sino que divididas no tienen la mínima posibilidad de gobernar. Por eso necesitamos la unidad; unidad para ganar, unidad para gobernar y unidad para construir la patria nueva.

¿Qué hace falta? Como he sostenido en diversas ocasiones lo fundamental es que tengamos voluntad unitaria. No le temo a la diversidad, las discrepancias ni al debate de ideas; le temo al sectarismo, el dogmatismo, la falta de sentido autocrítico y el miedo a atreverse hacer historia con mayúsculas. La unidad es para construir la fuerza protagónica del pueblo, es para forjar en la lucha común el instrumento político que nos permitirá liberar a nuestra patria de las fuerzas retrógradas que durante 200 años han dominado el país.

Si existe voluntad unitaria, nos uniremos. Pero si no existe esa voluntad, por más que declaremos que luchamos por los mismos objetivos, seguiremos divididos y guiados por ese nocivo espíritu sectario que nos caracteriza.

Pero no nos engañemos, la unidad por sí sola no nos garantiza la victoria, es solamente el primer paso en una tarea gigantesca que decidimos emprenderlos juntos. Lo único cierto es que la división nos conduce inexorablemente a la derrota.

Y ese paso unitario, imprescindible y necesario para abrir las grandes alamedas, tienen que atreverse a dar en el encuentro de Huancayo. Ahí veremos si la denominada “cumbre de los líderes del pueblo” es más de lo mismo en la historia de frustraciones, divisiones y derrotas de las izquierdas o es el inicio de algo nuevo. Esperemos que esos líderes que viene a hablar a nombre de todo un pueblo recuerden lo que el Amauta decía “la historia es duración.”

Minientrada | Publicado el por | Deja un comentario