El escudero del rey

Por Fredy León

Como era previsible, Mario Vargas Llosa salió en defensa no de la historia sino de la monarquía española, y con un lenguaje más hepático que racional se sumó al corifeo de voces que se han escandalizado por tremendo atrevimiento del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, que insta al rey Felipe VI a pedir disculpas por los atropellos que las autoridades mexicanas consideran que se cometieron durante la conquista.

Vargas Llosa dice que el mandatario mexicano se “equivocó de destinatario para su carta. Tendría que habérsela enviado a sí mismo y tendría que responder por qué México, que se incorporó al mundo occidental hace 500 años y desde hace 200 disfruta de plena soberanía como país independiente, tiene todavía a tantos millones de indios marginados, pobres, ignorantes y explotados.”

Afirmaba el historiador norteamericano Howard Zinn que “Se puede mentir como un bellaco sobre el pasado. O se pueden omitir datos que pudieran llevar a conclusiones inaceptables.” Y Vargas Llosa opta timidamente por lo segundo.

El marquéz de España no es que mienta premeditamente como un bellaco, sino que comedidamente pretende direccionar los reflectores del debate hacia los temas de la herencia colonial y evitar la terrible molestia de volver la vista al proceso mismo de la conquista. Para Vargas Llosa, López Obrador es el culpable de la ignorancia en que viven los indígenas mexicanos.

El autor de “Pantaleón y las visitadoras” no es que sea un intelectual despistado en materia de historia y no vea la diferencia que existe entre la conquista como un acto violento y las pesadas herencias que dejaron tres siglos de colonialismo; sino que con su versión light de la conquista busca despistar la historia repartiendo culpas por igual a verdugos y víctimas, todo con el objeto de que esa verdad, que alude en su carta el mandatario mexicano y que resulta incómoda a los ojos de la monarquía borbónica, siga bien envuelta en la niebla del olvido.

Vargas Llosa está muy cerquita de los que idealizan la conquista y lo presentan como el “momento más brillante de la historia de la humanidad.” El escritor se siente más identificado con la misión evangelizadora del cura Valverde que con el acto de rebeldía mostrado por Atahuallpa.

En su respuesta a la misiva de AMLO, el célebre autor de “Los cachorros” pide que miremos la trágica historia de nuestros pueblos con un solo ojo y tratemos con guantes de seda a la arcaica monarquía española.

Nadie en su sano juicio pretende desconocer la riqueza cultural de todo nuestro pasado y que, para bien o para mal, el reino de España a partir de la conquista ha marcado profundamente nuestro derrotero y forma parte de nuestro acervo cultural, lo único que se pide es tener una visión más ajustada a la realidad de lo que significó ese acontecimiento histórico para los pueblos originarios.

Resulta totalmente ignominioso la actitud de Vargas Llosa que pretende que asumamos como nuestra la historia oficial defendida por España, que no solo niega que la conquista fue un quiebre trumático para los pueblos originarios del nuevo continente, un acto violento de saqueo, asesinato y exterminio cultural; sino que sigue viendo la conquista como si hubiera sido el inicio de un proceso pacífico de civilización de pueblos salvajes.

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Ay mamita, el congreso

Por Fredy León

Ya nada bueno se puede esperar de este congreso, todo está podrido, la mentalidad de rapiña presupuestal se ha impuesto, el único consuelo que nos queda es que no volverán el 2021… Pero Mulder, Tubino, Galarreta y sus compinches aún tienen dos años por delante para seguir metiendo las uñas al erario nacional. Y en este panorama desolador lo peor es que no hay motivos reales para pensar que los que vendrán serán un poquito mejores que los actuales congresistas peseteros. Nuestra clase política está diezmada, no hay nuevos liderazgos ni cuadros políticos pensantes que impulsen una renovación de la política nacional. En el Apra y el fujimontesinismo la situación es de terror, las aguas estancadas acumuladas bajo los pies de Keiko y Alan han contaminado todo y los rostros que aparecen (Martha Chávez, Aguinaga, Kukuliza, Meche Cabanillas, Gonzales Posada etc) son para espantar hasta los cuervos hambrientos. En la promocionada tienda Morada, luego de Guzman todo es silencio, sus cuadros políticos intermedios no existen, nadie los ve y sus ideas y propuestas (se supone que son la razón de ser de un partido) nadie conoce, solo están abocados a vender una imagen presidencial y punto. Acción Popular finalmente podrá jubilar a Vitocho pero nada garantiza que eso va significar que va a terminar el horroroso ciclo de travestismo político que mostraron en el congreso. Las izquierdas vamos a extrañar a Marissa, Manuel, Tania e Indira, lo mejor que existe en el congreso (pluss Alberto de Belaunde) pero por lo menos ahí existen rostros para el recambio (Anahí Durand, Álvaro Campana, Américo Gilvonio), su telón de aquiles está en las provincias, su abstencionismo tonto e improductivo en las regiones y gobiernos municipales creo que ha conspirado negativamente para que no surjan nuevos liderazgos regionales ni se renueve las ideas del viejo regionalismo contestatario que ha desaparecido, al extremo que los pocos acivistas regionales viven todos felices con un remedo de regionalización que reproduce todos los males de la vieja demarcación departamental y creen que en ese tema ya no hay nada nuevo bajo el eclipse de las demandas regionales, salvo seguir mendigando migajas del presupuesto nacional. En el movimiento regional hay un vacío total y mucho espacio para los improvisados y saltimbanquis, muchos Mamanis y Betetas asoman su guadaña para dar el zarpaso sorpresivo con la venia e indiferencia de los electores que siguen creyendo que da igual quién ocupe la curul pues nuestro congreso ha hecho metástasis. Dicen que luego de la tempestad viene la calma pero en el congreso luego del asalto por las ordas de Keiko se oyen los paso de los nuevos vikingos dispuestos a seguir arrazando el preupuesto nacional. El precio de desentenderse de la política es ser gobernado por los peores (Platón)

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Las cuitas de del Solar

Por Fredy León

Trome, el periódico de mayor tiraje nacional, le dedicó una primera plana denigrante; el sector más bruto y achorado  de los fujimontesinistas –Tubino dixit- le otorgó “el derecho de duda”, mientras que su núcleo pensante, el think tank fallido del fujimontesinismo –Vásquez Kunze, dixit- no dudo un instante en calificar su nombramiento como “la captura del gobierno por parte de los caviares”; la derecha de frack y corbata –Benavides y de Althaus- van por la libre, el primero con intereses económicos concretos lo ningunea “su profesión es más artística que de gestión”, pero para el pensamiento exquisito de Jaime de Althaus las debilidades que apunta don Roque serían las virtudes que necesita el nuevo Premier “un hombre con visión clara de las cosas, capacidad de comunicación, compromiso genuino y vocación de diálogo.”

 

Ciertamente el nombramiento de Salvador del Solar (Lima 1970) como nuevo Primer Ministro deparó algunas pequeñas sorpresas, y a pesar que al sector más retrógrado de la derecha le sabe como chicharrón de cebo dudo que del Solar tenga la intención de producir un cambio radical en la conducción del país; todo lo contrario, va estar más preocupado en construir su imagen presidencial para el 2021. Su paso por el gobierno de PPK lo mostró como un político pragmático y conciliador con el fujimontesinismo, y hasta donde conocemos, del Solar siempre se ha definido como un político conservador en el tema económico y liberal en el campo político. Y esto último es lo que molesta a esa derecha tartufa, de crucifijos y ave marías.

 

Para empezar la ratificación de Carlos Oliva como Ministro de Economía y Néstor Popolizio como Ministro de Relaciones Exteriores significan la apuesta por continuar aplicando dogmáticamente el modelo económico neoliberal y mantener al país dentro de la órbita de dominación del imperialismo yanqui. En estos sectores claves de la política nacional no habrá cambios, será más de lo mismo con los resultados que conocemos.

 

Salvador del Solar ha anunciado que su objetivo prioritario será combatir la informalidad y ampliar la base tributaria para sentar las bases, de lo que él denomina, una sociedad basada en ciudadanos que mantengan “una buena relación con la ley.” La lucha contra la informalidad, entendida como la actividad económica que se realiza al margen del estado, es importante; pero creo que primero hay que reconocer que en el país existe una doble informalidad: una informalidad popular obligada por la necesidad de sobrevivir, y otra informalidad elitista sustentada en el privilegio de los que acceden a los pasillos del poder y nombran Ministros y aprueban leyes.

 

Combatir lo primero requiere reorientar la economía, pasar de un modelo primario-exportador a una economía productiva que reinvierta los excedentes del crecimiento económico en actividades productivas que generen puestos de trabajo y dinamicen el mercado nacional. Nadie elige ser pobre, si la economía no logra crear fuentes trabajos, la informalidad seguirá siendo la última y única opción para cientos de miles de desempleados. Es una ilusión pensar que el comercio ambulatorio se va eliminar con simples medidas administrativas, eso es como creer que el hambre se pude erradicar prohibiéndola.

 

Lo que si puede hacer del Solar es combatir la informalidad de arriba, eliminar las exoneraciones tributarias que gozan las grandes empresas, acabar con los privilegios que detenta esa burocracia dorada enquistada en la cúpula del poder y reconocer los derechos económicos de los de abajo. Para eso solo se requiere tener voluntad política.

 

Esa es la encrucijada que va enfrentar del Solar ¿cómo revolucionar la política sin cambiar el rumbo neoliberal de la economía? O para decirlo en un lenguaje muy caro a los oídos de los liberales existencialistas ¿cómo crear conciencia ciudadana manteniendo incólume un modelo económico que excluye de sus beneficios a más de la mitad de la población y que repudia toda presencia del estado? La fiesta o es para todos o no es para nadie.

 

Lo que sí debemos reconocer a del Solar es haber logrado que haya una presencia paritaria de hombres y mujeres en el Gabinete, ese es un hecho sumamente positivo, un gran paso en la conquista de la igualdad de géneros, un mensaje claro a la sociedad y un desafió a la arcaica mentalidad patriarcal que tiene que ser superada. Ahora queda por ver si esa presencia femenina en el Gabinete es simplemente formal o se traduce en la construcción de una “agenda feminista” y veremos si temas como igual trabajo igual salario, el derecho al aborto legal y seguro, la violencia de género etc. pasan a ser políticas de estado durante el gobierno de Vizcarra.

 

Si la presencia paritaria es positiva esto no debe hacernos perder de vista que lamentablemente en el Gabinete del Solar perdura la tendencia centralista limeña, la representación de las provincias en el Gabinete es nula y la presencia de los indígenas o de la comunidad afroperuana sigue siendo un tema ignorado. Como diría Basadre, el gran problema del Perú sigue siendo la falta de reconocimiento de su pluralidad.

 

Con el Gabinete del Solar la grieta entre el Perú oficial y el Perú real se acrecienta, y en ese sentido la mentalidad centralista, limeña que predomina en el gabinete será una rémora que impedirá tener una visión completa de los problemas del país; temas como la reconstrucción del norte o los conflictos medioambientales serán probablemente enfrentados con la mirada indolente de los burócratas limeños.

 

 

 

 

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Las iras de Trump

Por Fredy León

Hubo un tiempo donde los presidentes latinoamericanos gobernaban con el oído pegado a la embajada; para ellos la palabra del imperio era ley: se acataba y punto, sin dudas ni murmuraciones. Y si alguien osaba salirse del redil o mostrar cierto grado de independencia, no faltaba algún general dispuesto a restaurar el orden imperial. Era el círculo de la dominación perfecta.

En ese círculo de poder el imperio siempre actuaba bajo las sombras y lejos de los reflectores de la prensa, se cuidaban de guardar las apariencias ante la historia. Tuvieron que pasar muchos años para que el imperio se viera obligado a reconocer, por ejemplo, que Nixon y Kissinger fueron los cerebros del cruento golpe de estado contra Salvador Allende.

En las últimas décadas algo ha cambiado en nuestro continente. Surgieron gobiernos progresistas con una agenda política propia y la voz de mando del imperio se debilitó, sus embajadas ya no son el epicentro del poder, sus lacayos locales son polvo en el viento, vienen y desaparecen, y cada vez hay menos militares dispuestos a cumplir el triste papel de ser el perro guardián del imperio. El círculo del poder imperial se fue resquebrajando.

Al imperio le cuesta seguir manteniendo su poder en lo que hasta hace poco era visto como su patio trasero. El nuevo escenario mundial que se viene configurando, con una presencia cada vez más activa de Rusia y China, ha obligado al imperio a volver la mirada hacia el continente americano. Donald Trump, a diferencia de Bush que fracasó en su intento de anexar económicamente la región vía el Alca, se ha lanzado a una cruzada de recolonización militar de América Latina.

Y Venezuela aparece como el primer objetivo para restablecer el viejo orden imperial en América Latina; en su lista siguen Cuba, la joya preciada por el imperio, Nicaragua y el muro de la verguenza en la frontera con México.

En la complicada situación de Venezuela ya no hay espacio para las apariencias, las máscaras se han caído y los verdaderos personajes han ocupando su lugar en el campo de batalla. La pugna ya no es una lucha local entre “chavistas” y “escualidos”. Venezuela se ha convertido en parte central de esa gran batalla por recomponer el poder mundial. Y en esa batalla, los peones del imperio no tienen la fuerza para lograr sus cometidos. Guaidó, sin el protagonismo de Trump, no pasaría de ser un pequeño aventurero, un personaje desquiciado por las continuas derrotas sufridas por la oposición en su vano intento de pretender volver al poder. Así como Venezuela, sin su petroleo, no tendría mayor significado para la Casa Blanca ni la economía mundial.

Por eso que el escenario final de esta larga batalla se decidirá en la Casa Blanca. El imperio se ha comprometido hasta el cuello con la misión de promover un rápido cambio de regimen y Trump se ha convertido en el principal actor de esa burda comedia que amenaza transformarse en una tragedia de consecuencias inimaginables. Por si alguien tenías dudas, con las continuas declaraciones de Trump, Pence, Pompeo, Rubio y Bolton ha quedado en claro que Guaidó es una ficción virtual que no tiene ningún capacidad de decisión ni poder real en este conflicto y la única opción que le queda al imperio, para recuperar Venezuela, es mediante el uso de sus bayonetas. Y como alguien nos recordaba, las bayonetas sirven para todo, menos para sentarse ni llevar ayudas humanitarias.

Para lograr su cometido Trump ha desempolvado el viejo discurso anticomunista de los años 50, ha vuelto a esgrimir la amenaza comunista para justificar la posible invasión militar de Venezuela, un país que probablemente lo único que conozca el mandatario yanqui es que tiene petróleo. Pero las palabras de Trump, para que cobren algún sentido, tiene que ir acompañado del poder real del imperio. Y ese poder, como hemos visto, ya no es político ni económico, sino fundamentalmente es militar.

Trump sabe que a los Estados Unidos el mundo se le está escapando. Su consigna de “America first only America first” probablemente le sirvió para ganar las elecciones, pero le atan de manos en el concierto mundial en momentos en que Rusia, China y la derrota sufrida en Siria están minando la hegemonia global del imperio del norte. No se equivocó el comandante Hugo Chávez cuando expresó que la paulatina perdida de la hegemonía económica del imperalismo yanqui iba a llevar a una crisis del unilateralismo impuesta por los Estados Unidos. En el mundo se está configurando una nueva correlación de fuerzas que apunta a un dramático cambio de época. Luego del fin de la guerra fría, el imperialismo yanqui quedó como la única potencia mundial, hoy asitimos a una caótica diversificación de ese poder mundial y China, asoma en el horizonte, como la nueva potencia hegemónica.

En ese mundo de caos que vivimos, Venezuela aparece como el primer escenario bélico de esta nueva batalla por el poder mundial. Una agresión militar contra Venezuela va desestabilizar la región y, dependiendo de la capacidad de resistencia del gobierno de Maduro, puede significarle mas problemas que soluciones a la administración de Trump. Una guerra prolongada, un continente regado de muertos y un pueblo resistiendo la agresión del imperio, sería la peor de las pesadillas de Donald Trump.

No olvidemos que Trump está jugando su futuro en Venezuela y si Maduro logra mantenerse en el poder, será visto como una derrota mortal de Trump que reduciría a la nada las posibilidades de su reelección presidencial. Trump puede llevar la guerra a territorio venezolano pero Maduro puede agudizar la lucha política en la sociedad norteamericana que con motivo recela de las habilidades de estadista de Trump.

Lo que sucedan las próximas horas serán vitales para el futuro de Venezuela y de nuestro continente. O Venezuela hace respetar su derecho a ser una nación independiente, libre y soberana o se impone la política de recolonización impulsada por el imperialismo yanqui.

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La izquierda revolucionaria

Por Fredy León

A pesar de todas sus crisis y grandes limitaciones el futuro de las izquierdas sigue siendo motivo de debate, tanto por parte de quienes se identifican con esta corriente de pensamiento como por quienes la adversan y desearian que las izquierdas desaparezcan completamente de la escena política.

A diferencia de lo que sucede en la derecha donde el pragmatismo va delante de las ideas, en las izquierdas el debate ideológico cobra mayor fuerza por una sencilla razón: las izquierdas proponen crear una nueva sociedad.

Y como todo proceso de creación de algo nuevo demanda mucha imaginación, mucho conocimiento, mucho debate y mucho sentimiento plebeyo. Solo del debate franco y abierto a las mentes creadoras se pueden extraer las ideas más justas.

Creo que la falta de estos factores fueron los que deformaron el surgimiento de la nueva república y las instituciones que nacieron al calor de la lucha por la independencia de la colonia española fueron débiles, raquíticas y al servicio de una pequeña minoría.

La derecha nunca tuvo un proyecto nacional propio, siempre se contento con ser una fuerza subsidiaria, funcional a los intereses del gran capital y donde los presidentes gobernaban con los oídos bien puestos en la embajada norteamericana.

Desde sus orígenes la izquierda se enfrasco en un arduo debate sobre su identidad. Fue Mariátegui, en polémica con Haya de la Torre, quien definió con mayor claridad y mucha inteligencia el carácter revolucionario que debía tener la izquierda.

Sobre la revolución decía Mariátegui “Tenemos que reivindicarla rigurosa e intransigentemente. Tenemos que restituirle su sentido estricto y cabal.”

La izquierda peruana tiene futuro si se mantiene fiel a sus orígenes y desarrolla creadoramente su identidad política construida en la lucha junto al pueblo trabajador. Tiene que ser una izquierda revolucionaria, transformadora y constructura de la nueva sociedad.

Es sobre esa inconfundible señal de identidad revolucionaria que hay que construir el nuevo edificio de la izquierda peruana democrática, feminista y ecologista. Una izquierda moderna para el siglo XXI que sabe de dónde viene y tiene claridad total en el objetivo de su existencia: el socialismo.

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Un encuentro varios fracasos

Por Fredy León

“y los pedacitos rotos del sueño/¿se juntarán alguna vez? /¿se juntarán algún día/pedacitos? / ¿están diciendo que los enganchemos al tejido del sueño general / ¿están diciendo que soñemos mejor?” (Juan Gelman)

Resulta más que comprensible que muchas personas se muestren pesimistas ante al encuentro de las izquierdas a llevarse a cabo el 26 de enero en Huancayo. No es la primera vez que las izquierdas se reunen para discutir sobre la posibilidad de construir un proyecto unitario ni tampoco sería la primera vez que todo acabe en un nuevo fracaso y otra decepción. Y es que las izquierdas arrastran una mentalidad derrotista, tienen una especial vocación por los fracasos y han convertido su vieja y heroica historia en una menuda historia de divisiones permanentes.

Y para variar, un nada inteligente twitter de Vladimiro Cerrón aludiendo a una supuesta confabulación “judea-peruana” ha servido de motivo para que muchos analistas políticos se apresuren a desacreditar el evento de Huancayo.

Las izquierdas nunca la tuvieron nada facil pero ahora tienen que luchar contra su propia historia, nadar contra la corriente y demostrar en los hechos que la unidad no es un mito. La unidad es la fuerza de la diversidad de un pueblo que renace en un país agotado y sometido por fuerzas destructoras que han corrompido toda la vida pública y destruido la confianza ciudadana en la república. Sin unidad la patria languidece y su futuro se presenta como una repetición de los viejos errores del pasado que nos mantiene como un país subdesarrollado y de grandes injusticias sociales.

Las izquierdas divididas dificilmente van a ser vistas como una alternativa de gobierno creible y viable. Y no solo eso, sino que divididas no tienen la mínima posibilidad de gobernar. Por eso necesitamos la unidad; unidad para ganar, unidad para gobernar y unidad para construir la patria nueva.

¿Qué hace falta? Como he sostenido en diversas ocasiones lo fundamental es que tengamos voluntad unitaria. No le temo a la diversidad, las discrepancias ni al debate de ideas; le temo al sectarismo, el dogmatismo, la falta de sentido autocrítico y el miedo a atreverse hacer historia con mayúsculas. La unidad es para construir la fuerza protagónica del pueblo, es para forjar en la lucha común el instrumento político que nos permitirá liberar a nuestra patria de las fuerzas retrógradas que durante 200 años han dominado el país.

Si existe voluntad unitaria, nos uniremos. Pero si no existe esa voluntad, por más que declaremos que luchamos por los mismos objetivos, seguiremos divididos y guiados por ese nocivo espíritu sectario que nos caracteriza.

Pero no nos engañemos, la unidad por sí sola no nos garantiza la victoria, es solamente el primer paso en una tarea gigantesca que decidimos emprenderlos juntos. Lo único cierto es que la división nos conduce inexorablemente a la derrota.

Y ese paso unitario, imprescindible y necesario para abrir las grandes alamedas, tienen que atreverse a dar en el encuentro de Huancayo. Ahí veremos si la denominada “cumbre de los líderes del pueblo” es más de lo mismo en la historia de frustraciones, divisiones y derrotas de las izquierdas o es el inicio de algo nuevo. Esperemos que esos líderes que viene a hablar a nombre de todo un pueblo recuerden lo que el Amauta decía “la historia es duración.”

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Un hombre de leyenda

Por Fredy León

Ni bien empezaban a languidecer los festejos de fin de año, en el viejo local de la FDTC comenzaban los preparativos para la romeria anual a la tumba de Emiliano Huamantica. Las teclas de la vieja máquina de escribir Olivetti resonaban sin descanso, Luis Vilavila escribía con una rapidez increible lo que Pedro Huilca le dictaba, y en el fondo del vetusto salón, los jotosos se encargaban de manipular el mimeógrafo “Gestetner” para imprimir a toda velocidad las octavillas convocando a la romeria. No había tiempo que perder, en enero los día venían con la resaca del viejo año y las ilusiones de algo nuevo tardaban en comenzar.

1977 había sido un año difícil para el país, los continuos paquetazos anunciados por el entonces Ministro de Economía, Silva Ruete, que hacían difícil las condiciones de existencia de los trabajadores y las violentas represiones contra el pueblo que demandaban pan y libertad, llevaron al movimiento sindical a colocarse a la vanguardia en la lucha contra la Dictadura Militar de Morales Bermúdez. El gran paro nacional del 19 de julio de 1977 fue una impresionante demostración de fuerza de las organizaciones populares, y en el Cusco, esa medida de lucha se transformó en una huelga de 72 horas.

La dictadura tenía miedo a perder el control del país y el Ministro del Interior, Cisneros Vizquerra, reprimía con mayor violencia las protestas populares que se multiplicaban a lo largo y ancho del país.

En el local de la FDTC sus dirigentes mostraban algo de preocupación. El Prefecto no había respondido al pedido de autorización para la romería y corrían rumores de que el comandante en jefe de la IV Región militar tenía ordenes expresas del Ministro del Interior para impedir las manifestaciones públicas en el Cusco. Desde el trágico fallecimiento de Emiliano Huamantica, en enero de 1964, la FDTC nunca había dejado de recordar a uno de sus históricos dirigentes. Y 1978 no iba a ser la excepción.

La mañana de ese domingo lluvioso el local de la FDTC amaneció tomado por tropas del ejército. El viejo rochabus impedía el paso por la calle Recoleta y un camión portratopas estaba estacionado en la entrada a Chihuampata. Enterados de esta noticia, los dirigentes de la FDTC se dieron maña para apostar algunos jotosos en las calles adyacente a Ruinas, Tullumayo, Chihuampata y Pumapaccha para alertar a los manifestantes que eviten pasar por el local de la FDTC y se dirijan, en grupos no mayores de tres, directamente al Cementerio de Almudena.

En la Plaza de Almudena se sentía un ambiente tenso. Las compañeras vendedores de flores nos alertaron de la presencia de miembros de la extinta policia de investigaciones y el camarada Pedro Huilca dió la orden de congregarnos al pie de la tumba de Emiliano Huamantica.

A la señal dada por Pedro Huilca los jotosos rompimos con el silencio sepulcral que normalmente habita en el cementerio. El grito de ¡Camarada Emiliano Huamantica! se escuchó con su eco atronador en todo el cementerio y unas tímidas voces atinaron a responder ¡Presente!….¡ Con su ejemplo!…¡Venceremos!…¡Palmas revolucionarias!… Y de pronto, venciendo el temor, un fuerte estallido de aplauzos empezó a sonar delante de la tumba de Emiliano.

Éramos como mil personas que habíamos desafiado a la represión y decidido cumplir con ese ritual de honrar la memoria de un hombre que con su vida honró a la clase obrera.

Del medio de la multitud se empezó a escuchar el discurso de Jesús Manya a nombre de la Juventud Comunista. Eran palabras de quienes mirábamos el futuro con optimismo y sentíamos que la lucha de la clase obrera era la que podía definir el futuro del país y por esa razón la vida y obra de Huamantica nos unía y convocaba a la acción. Después, encima de unos adobes, apareció la figura de Pedro Huilca quien, con su voz suave y calmada, empezó a rendir homenaje a la memoria de Emiliano, rendir balance de lo actuado al frente de la FDTC, enjuiciar el momento político que vivía el país y las tareas que tenía el movimiento sindical como la parte más organizada y combativa del movimiento popular peruano que entraba a una fase de ofensiva en la lucha de masas contra la dictadura de Morales Bermúdez.

En medio de las palabras de Pedro Huilcase escuchó un grito -¡viene la policia ! Un centenar de agentes de la guardia civil, con sus varas en la mano, empezaron a cercarnos. Las primeras bombas lacrimógenas comenzaron a caer y el caos y la desesperación se apoderó de los manifestantes quienes, por encima de las tumbas precarias y nichos a medio construir, trataban de huir.

El resultado de la jornada arrojó algunos heridos, varios contusos y más de una decena de detenidos, pues paralelamente al accionar de la guardia civil, los miembros de la PIP procedieron a capturar a los principales dirigentes sindicales y militantes del PC.

Cumpliendo las órdenes del Ministro del Interior los detenidos, entre los que figuraban los dirigentes sindicales Pedro Huilca, Roberto Rojas, Justo Solis, Luis Vilavila, Manuel Cancha, Rodolfo Valdivia, y los militantes de la Juventud Comunista Jesús Manya, Wilbert Ayma, Sergio Mendivil, Angel Espejo, fueron trasladados inmediatamente a la cárcel de Qenqoro.

La jornada de ese domingo de 1978 fue agridulce. Desafiamos a la dictadura de Morales Bermúdez y cumplimos con nuestro compromiso de honrar la memoria de Emiliano Huamantica, pero a su vez vimos como varios de nuestros camaradas tuvieron que sufrir prisión por el simple hecho de recordar la figura de Emiliano Huamantica.

Y es que en el fondo de lo vivido en 1978, ese era el verdadero ejemplo de Emiliano Huamantica, un revolucionario que se alzó contra el orden burgués y desafió el poder de los patrones, terratenientes y gamonales que sometían y explotaban al pueblo.

Huamantica es un lider histórico porque fue consecuente con su clase y nunca claudicó de sus ideales comunistas. Y eso es lo que recordamos cada segundo domingo de enero desde hace 55 años.

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